Actualización: Vie, 01 / Jul / 2011 1:21 pm
Viernes, 01 / Jul / 2011

¿Qué es realmente la adicción sexual?

Se habla mucho de la adicción sexual, sin embargo, es un concepto un poco difuso. No ocurre lo mismo con las adicciones al tabaco, al alcohol o a los videojuegos, ya que éstas se pueden cuantificar de manera objetiva.

¿Qué es realmente la adicción sexual?
Podemos decir, por ejemplo, que alguien es dependiente del alcohol cuando lo ingiere a diario en un determinada cantidad, que es adicto a la nicotina cuando fuma tantos cigarrillos por semana o que está enganchado a Internet cuando pasa más de x horas conectado. Pero cuando se trata de dependencia al sexo, que es algo muy íntimo, nadie tiene la autoridad para distinguir lo que es bueno de lo que es malo.

¿Es adicta una persona que quiere tener relaciones tres o cuatro veces al día o no?

Saberlo es cosa de cada uno, y depende de su libertad de elección y de la de su pareja. En el momento en el que no hay ningún tipo de coacción, se está en el terreno de la vida privada. Yo, que recibo a muchas parejas, oigo a muchas mujeres quejarse porque sus novios o maridos quieren tener relaciones dos veces al día. “¡Es un maniaco sexual!”, dicen… Tres horas más tarde recibo a otra paciente que asegura que “daría lo que fuera” por que su esposo tuviera dos relaciones sexuales con ella cada día. De manera que cada uno tiene la libertad de decidir.
Pero ¿cómo podemos definirla entonces?

En lo que concierne a la adicción, es la persona misma la que la define cuando comienza a padecerla, en el sentido en que el sexo se convierte en una esclavitud.

Si alguien se siente empujado por una fuerza que no puede controlar, entonces estamos, efectivamente, en el terreno de la adicción. Cuando esto ocurre, es frecuente escuchar frases como “es más fuerte que yo, me paso la vida buscando parejas sexuales y quiero curarme”.
¿Y en qué se diferencia esta noción de la seducción compulsiva?
La seducción compulsiva y la adicción sexual ¿pueden implicar conductas violentas?

La violencia sexual, la violación, proviene de otro registro que nada tiene que ver con las dos nociones anteriores. Las personas muy interesadas en el sexo jamás pasan al acto provocando una violación o utilizando la violencia. De manera que hay una frontera entre alguien muy insistente, incluso violento en la manera de ligar pero que jamás traspasará el límite, y un violador.

Los hombres –porque son los hombres– que hacen uso de la violencia son aquellos que se sienten inseguros, que se rechazan a sí mismos y que odian al prójimo; hombres que, en una relación, cosifican a la pareja. Se trata de varones que desprecian a las mujeres y que tienen un cierto número de cuentas pendientes con ellas. No es en absoluto el mismo perfil psicológico.

K.Lubasch y F. Lemaire