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Hace
más de una década, la gente leía sus hazañas en los
periódicos: era uno de los ídolos de los fanáticos del
boxeo colombiano. Pero hoy, el ex campeón mundial, Fidel
Bassa Santana, cambió los golpes en el cuadrilátero
por la venta de libros y, a través de ese camino, descubrió
el encanto de la lectura.
¿Que
cómo pasó del boxeo a los libros? Esa, que parece ser
la pregunta obligada, no lo es para Bassa: "Siempre
me preguntan lo mismo", dice y es que cuando se retiró
del boxeo, una prestigiosa firma editorial lo contrató
como relacionista público.
¿Que cómo hace un boxeador de origen humilde, con apenas
cuarto de primaria, para volverse relacionista de una
empresa editorial? Eso se resume en dos palabras: "cosas
de la fama".
Pero "fama de la buena", porque a través de ese
trabajo logró labrar un futuro más seguro para él y
su familia y aprendió a reconocer el valor de la educación.
Por
eso se entusiasmó con el programa 'Leo Contigo' de la
Primera Dama de la Nación, un plan que tiene el propósito
de distribuir mensualmente y gratis un millón de cuentos
en todo el país para incentivar el gusto por la lectura
en los niños.
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El caso fue que Bassa
trabajó durante tres años en aquella empresa hasta que
decidió montar su propio negocio: "Hacía yo mismo mis
relaciones; tenía que hablar con los gobernadores, con
los rectores de cada una de las escuelas y hacía mis
negocios".
De vender libros pasó a ofrecer elementos para laboratorios
de física, química y biología y en un viaje a España
consiguió elementos didácticos para colegios, "todo
siempre girando en torno a la educación".
"Que ¿qué leo? ¡literatura!" responde luego de un corto
silencio y de pensar 'en voz alta' que la verdad lo
que le gustan son los libros que enseñan o que cuentan
historias como el que ahora está leyendo -cuyo nombre
no recuerda-: "es uno de Vargas Llosa que habla de la
guerrilla en el Perú, apenas lo estoy empezando".
"Un libro entero demoro mucho para leerlo", dice y no
porque no le guste, sino porque "hasta ahora me he visto
forzado a leer y siempre me apoyo mucho en mis amigos".
Pero tal vez lo que más lo motiva es ver cómo sus hijos
se entusiasman con los libros: "Creo que es por verme
a mí metido en el negocio de los libros".
El
boxeo le hizo entender que le fama es efímera, mientras
que lo que lee en los libros es algo que se aprende
para toda la vida. Bassa cambió la satisfacción de leer
su nombre en los grandes titulares, por la de leer la
letra menuda de los libros.
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