Por: Christopher Ramírez (@otrocachaco) • Colombia.com

Opinión: 'Influencers', la prostitución del periodismo en Colombia

¿En qué momento de la historia del periodismo colombiano la vida privada de gente sin importancia se empezó a posicionar como un tema más relevante que la corrupción o violencia que azota al país?

'La Liendra' es uno de los referentes de los llamados 'influencers' en Colombia. Foto: Twitter @La_Liendraa - @Cr7Jurios
'La Liendra' es uno de los referentes de los llamados 'influencers' en Colombia. Foto: Twitter @La_Liendraa - @Cr7Jurios

¿En qué momento de la historia del periodismo colombiano la vida privada de gente sin importancia se empezó a posicionar como un tema más relevante que la corrupción o violencia que azota al país?

Las ideas y opiniones expresadas en esta publicación son las del autor y no necesariamente reflejan la opinión ni posición de Colombia.com

Año 1958. 25 de julio. Luz Mariana Zuluaga era nombrada Miss Universo, convirtiéndose en la primera colombiana en alzarse con la corona en el reinado de belleza más importante del mundo. Sin duda alguna, esta tendría que ser la mejor noticia de la actualidad colombiana y seguramente los medios del país centrarían su atención en el cubrimiento de tan relevante gesta social; curiosamente, no se dio así.

Sí, hubo cubrimiento, y sí, se le dio importancia a la noticia, pero no la que cualquier periodista de hoy en día desearía que se le diera a un suceso de farándula de este calibre. Por ejemplo, en su edición del 26 de julio de 1958 (un día después de la gala de coronación), El Tiempo, en su posición de ser considerado por muchos como el periódico más importante de la historia de Colombia, solo dedicó su portada, dos páginas y algunos cuantos anuncios en honor a la nueva Miss Universo.

“Colombia de fiesta por el triunfo de Luz Marina”, fue el ‘sombrío’ y escueto titular de la única nota que acompañó la edición de El Tiempo. ¿Solo una nota para la primera Miss Universo que tuvo Colombia? Sí, solo una. El hecho tenía que informarse y así se hizo. No había necesidad de más.

Entonces, la pregunta que surge es: ¿en qué momento el periodismo, en este caso el colombiano, perdió el rumbo y se prostituyó de la forma en que lo hace actualmente?

Tengamos en cuenta que la noticia que tomé de ejemplo no era cualquier chisme de barrio, los mismos que son considerados como ‘noticia’ hoy en el país. Hace 62 años no se le prestó mayor importancia al triunfo de una colombiana en un concurso de belleza, ¿por qué los periodistas de ahora estamos casi que obligados a prestársela a lo que hacen personas vacías y sin una verdadera relevancia social como el mal tildado ‘influencer’ ‘La Liendra’ y su ‘noviecita’ de turno?

“Cirugía de senos me la pagué yo: Luisa Castro lanza dura respuesta a 'La Liendra'”, son los titulares que atiborran los medios de comunicación en el país. Cada palabra con más morbo y sensacionalismo que la anterior, y que, como pecado central, buscan informar (si es que esto se puede considerar así) sobre la relación sentimental de dos personas que no han logrado nada importante en la vida. Y no, no hablo de sus logros personales, sino de un verdadero impacto cultural o de entretenimiento en el cual basar la fama de la que tanto gozan, y que, personalmente, considero un tanto injusta.

En la época en la que el periodismo era algo más serio, las infidelidades entre dos seres comunes y corrientes no aspirarían a ser más que corrillos entre sus amigos y familiares. Gente a la que, por decirlo de alguna forma, le interesa la vida privada de esos personajes.

Sin embargo, en el siglo XXI, incluso los medios tildados como serios, se han reducido a vender este tipo de contenidos y, el colmo de los colmos, a hacer un cubrimiento casi que de semanas sobre la patética situación.

Según la prensa, para los colombianos es de total relevancia saber qué carro compró la tan dichosa ‘Liendra’, el disfraz que se pintó para vengarse de su exnovia, si la mencionada mujer lo engañó, y si lo hizo, la ropa interior que uso, la residencia en la que lo hizo y hasta el nombre del guardia de seguridad que le dio la entrada al recinto; y estos son solo algunos ejemplos. Todos ustedes saben que me quedo corto.

@rcnradio

La Liendra habló sobre la...

Ver tweet completo

“Es que eso es lo que consume la gente, y esto es un negocio”, es la cínica excusa que se escucha en los rincones de los medios de comunicación. ¡Por favor! La prensa es el cuarto poder de un Estado. En el pasado, el periodismo ha derrocado gobiernos, ayudado a encerrar a corruptos y cambiar los hilos de la historia de una nación. Si el público consume la basura de ahora, es porque fue el mismo periodismo el que se ha encargado de vender como importante lo que, por supuesto, no lo es. 

La verdad es que hablar de un par de ‘personajillos de cuarta’ es una historia mucho más fácil y divertida de redactar. Dos o tres fotos de Instagram y un ‘análisis’ de la parte íntima que dejó “al descubierto su tanguita'” generan más ‘vistas’ y ‘likes’ que un perfil serio y dedicado de un artista que usa su música para un cambio social.

La prostitución de la información ha hecho que el periodismo de verdad se empolve en los anaqueles, mientras que los desechos de la falsa farándula encabezan ‘Lo Más Visto’ de cualquier medio nacional.

 

Artículos Relacionados

+ Artículos