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Reserva Natural Marasha

Existen destinos que quedan grabados para siempre, esta frase puede leerse miles de veces cuando de describir un destino turístico se trata pero para hablar de La Reserva Natural Marasha, estas palabras cobran un nuevo valor.

Reserva Natural Marasha
El contacto con la naturaleza es sin duda la mejor experiencia que podrán vivir quienes visiten la Reserva Natural Marasha. Foto: ShutterStock

EL AMAZONAS TATUADO EN EL ALMA

En este escenario maravilloso la vida adquiere un especial significado, es este uno de los sitios del mundo en donde hasta el más escéptico agradece a la madre naturaleza el haberle entregado al planeta un lugar tan pleno de belleza. Ubicado en territorio peruano, esta reserva natural es punto de confluencia de peruanos, colombianos y brasileros para los que el Amazonas no tiene bandera.

La Reserva Natural Marasha es Amazonas al ciento por ciento, la magia de la selva de la que tantos hablan en miles de relatos empieza a ser experimentada por los visitantes que sienten como sus sentidos y sus cuerpos son elementos receptores bendecidos por sensaciones únicas, experiencias sublimes que solo se disfrutan en este reino de los dioses indígenas preparado para el disfrute de todos.

Foto:amazonate.com

Si en Marasha la selva es el corazón, la Maloka es su alma. Estas construcciones ancestrales son las habitaciones de lujo para el visitante que junto a la naturaleza del Amazonas, componen un ambiente que tiene más de cinco estrellas.

Las malokas o malocas, con k o con c, no representan para los indígenas del Amazonas exclusivamente un dormitorio, significan un espacio sagrado en donde el ser toma forma, bien sea equiparándolo como un vientre materno o como un recinto de conexión espiritual con el infinito cósmico y en donde se libera el espíritu y se sana el cuerpo.

En Marasha las malokas están construidas con todas las normas ambientales respetando siempre los recursos naturales e invitando a sus huéspedes a conectarse también con esta iniciativa que debe ser una acción obvia y natural.

Foto: ShutterStock

Este viaje sensorial inicia desde Leticia y navegando el gran río se toman 45 magníficos minutos en los que el Amazonas empieza a entrar por los poros sin dejar de erizar los vellos, la vista se deleita y las pupilas se dilatan con la belleza de la vegetación y de la fauna que expectante no pierde el rumbo de las lanchas.

Es imperdible disfrutar de “La caimaneada”, una nocturna observación de estos animales que simbolizan el conjunto amazónico y que abundan en sus lagos.

Los oídos se mantienen alerta y recogen los mejores sonidos de esta selva exuberante que ofrece una sinfonía natural irrepetible. El tacto ofrece su piel y el sol, la brisa y la atmósfera le hacen palpar una belleza que no existe en otro lugar y que es nuestra, muy nuestra.

Foto: amazonascolombia.com

La travesía de los sentidos es frenética y no se detiene, el olfato participa activamente porque disfruta aromas nuevos que le brindan al cerebro y al cuerpo una actividad inquietante. Finalmente es el gusto quien toma su participación complaciéndose con una pesca amazónica abundante en donde no existen términos para definir aquello que supera el punto máximo de la delicia.

Viajar a La Reserva Natural Marasha es para muchos, la experiencia de sus vidas, por eso es una tarea que se debe cumplir, el visitarla y disfrutarla es un propósito y un compromiso con la aventura que significa la vida. Dele a su existencia momentos incomparables y en La Reserva Natural Marasha los encontrará.

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