Cali

Por: Redacción Turismo • Colombia.com

Plaza de toros de Cañaveralejo

¡Ole, ole, torero, torero, torero!

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¡Ole, ole, torero, torero, torero!

EL TOQUE ESPECIAL DE LA FERIA

Nada más emocionante que esa frase coreada por miles de aficionados que al unísono y levantando pañuelos blancos homenajean a un valiente matador cuya faena ha sido memorable y que se mantendrá en las retinas y mentes de aquellos quienes ven en la tauromaquia una tradición de valentía.

Pero no solo se han escuchado ovaciones para los lidiadores, también se han alzado las voces para los toros, esos dignos representantes de la raza Miura que con su casta y firmeza han hecho de la fiesta brava en la ciudad de Cali y especialmente en La Plaza de Toros de Cañaveralejo, una colorida celebración considerada como de las principales en el capítulo americano del arte de Cúchares.

Esta arena ha sido testigo de proezas gestadas por los más grandes toreros españoles y americanos y entre estos últimos tenemos lógicamente diestros nacidos en la tierra de la caña de azúcar que han impregnado de dulzura a la fiesta como Joselillo de Colombia y Enrique Calvo “El Cali”.

La afición caleña es una de las más tradicionales y calurosas como el clima de la ciudad, esa misma que entusiasmada anheló tener un coso taurino digno de los mejores, por eso en el año de 1957 se inauguró La Plaza de Toros de Cañaveralejo en una tarde para la historia que consagró con vuelta al ruedo al mismo Joselillo de Colombia y otorgó orejas al español Joaquín Bernadó con toros del hierro de Doña Clara Sierra, toda una institución en la cría de reses de lidia en Colombia.

La capacidad del escenario vallecaucano es de 17.000 espectadores y alcanza su expresión máxima durante la Feria de Cali, en cuyo marco la fiesta brava le brinda un toque especial y en donde grandes carteles de matadores de primer orden ingresan al ruedo para agradar a un público exigente y disputarse el trofeo del Señor de los Cristales, distinción que toreros de la talla de César Rincón, Enrique Ponce y Julián López “El Juli” guardan en sus atiborradas vitrinas.

El trofeo fue concebido como homenaje a uno de los símbolos de la ciudad, el Cerro de los Cristales en cuya cima se erige el monumento a Cristo Rey, esta distinción para toreros de a pie y a caballo y para ganaderos y ganaderías, está representada por un toro en cuyo lomo posa una réplica del monumento a Cristo Rey en la loma tutelar caleña.

La Plaza de Toros de Cañaveralejo es imponente y a su alrededor se encuentran plantados árboles de chiminango, frondosas especies que le brindan sombra y frescura, bendiciones en tardes de sol que en la Sultana del Valle puede ser inmisericordes. Su estructura es impecable como su orden e higiene y cuenta con una enfermería de gran nivel que garantiza intervenciones de alto grado de complejidad cuando se requieran.

Como el arte taurófilo está asociado a la fe católica la plaza cuenta con una capilla en donde los protagonistas de la fiesta brava elevan una oración de protección al altísimo.

Foto: Youtube
Foto: Youtube

La Plaza de Toros de Cañaveralejo es un atractivo de la ciudad de Cali que no puede dejar de visitarse, no importa si se gusta o no del toreo, este lugar recoge gran parte de la historia contemporánea de Cali, su feria y sus protagonistas.

“Tarde de sol, toro y arena; hay grito de feria en Cali, torero en el redondel ¡Ay qué torero!

Se van los banderilleros, se miran toro y torero, se enfrentan en fiel alid, ¡Bravo torero!

Ya lo canta Guayacán en este himno salsero caleño para recordarle al mundo que sin toros no hay Feria, así de sencillo. Visite la plaza y no deje de gritar un ¡Oleeeee!

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