Actualización: Sáb, 19 / Sep / 2015 3:22 pm
Sábado, 19 / Sep / 2015

Tus cuentas, las mías y ¿las nuestras?

El problema en este tipo de situaciones no es quién da más, sino que la dinámica no debería funcionar de esa manera en un matrimonio.

Tus cuentas, las mías y ¿las nuestras?

No es cosa de machismo o feminismo, es cuestión de ser conscientes de que hoy en día las responsabilidades de una pareja no se deben recargar en una sola de las partes. Ambos desempeñan roles básicos y complementarios para el sostenimiento económico de una familia. De ninguna otra manera se puede logra el equilibrio.

En un matrimonio, lo nuestro tiene prevalencia

Así como cuando ambos eligen empezar a tener hijos, lo mismo ocurre cuando deciden unir sus vidas en matrimonio. Son dos personas en una misma dirección, con una misma meta en mente. No debe haber espacio para el egoísmo o la avaricia y eso debe ser así desde el mismo momento en que empiezan una vida juntos.

Por mitades es lo justo

Si en un matrimonio ambos trabajan, lo más lógico es que el aporte de los gastos sea por partes iguales, si de dividir responsabilidades hogareñas se trata. No obstante, también puede existir la posibilidad de que alguno de los dos, en un momento dado, pierda su empleo, motivo por el cual las responsabilidades quedarían en manos de una sola persona. Así también, es un poco absurdo que quién queda asumiendo los gastos caiga en el error de humillar a su pareja por no aportar dinero para el hogar, ya que el trabajo que se hace en casa es tan valioso como el de quien provee dinero.

Gastos particulares

Desde luego, cada una de las partes puede y tiene derecho de darse uno que otro gusto propio. No es de esperarse que eso represente algún problema, sin embargo, también sería un buen detalle que de vez en cuando regales algo a tu compañero o lo invites a una cita fuera de casa. Algo que renueve el afecto mutuo y reafirme la relación.

Por último, en ocasiones a algunas parejas les funciona acordar que solo uno de ellos asuma los gastos, aunque ambos trabajen, mientras que en otros casos cada cual asume los gastos propios y eso no representa ningún tipo de problema. 

Lo importante aquí es que no olvides que estas decisiones se toman en pareja. Así se evitarán muchos malentendidos e inconvenientes. Elijan lo mejor para ambos y disfruten de su relación.

Interlatin / Erika Otero Romero, Familias.com