Actualización: Sáb, 31 / Oct / 2015 12:24 pm
Sábado, 31 / Oct / 2015

Las cinco etapas de las pérdidas y los duelos

Al descubrir que la vida a veces nos golpea, conseguimos superar una pérdida irreparable.

Las cinco etapas de las pérdidas y los duelos

A todos nos ha pasado que, de repente y sin imaginarlo, sufrimos una pérdida irreparable. Puede ser la pérdida del empleo, una enfermedad, la muerte de un ser querido, una infidelidad, o un divorcio.

Es simplemente descubrir que la vida a veces se parece demasiado a una persona mala a la que le gusta golpear, y sabe hacerlo donde más nos duele.

Cuando acontece una pérdida así, ese hecho y toda nuestra existencia de repente pueden perder su sentido. Todo lo que le daba estabilidad a nuestra existencia desaparece, y las cosas y relaciones parecen perder su sentido y su proporción.

Uno de los grandes aportes de la doctora Elizabeth Kübler-Ross (en su libro 'Sobre La Muerte y Los Moribundos'), es que nos ayudó a entender qué es el duelo y sus etapas. Es bueno entender estos conceptos, porque nos ayudan a encontrar un sentido en esa desolación que siempre deja una pérdida:

1. Negación

Uno no quiere aceptar el hecho y, como malamente se cuenta que hacen los avestruces, uno trata de ocultar el hecho, negándose a verlo.

2. Enfado, indiferencia, o ira

El momento en que, como dice el dicho, “Uno no busca a quién nos la hizo, sino quién lo pague”. Es la etapa en que la frustración nos deja el dolor en carne viva, y uno culpa a Dios, a la vida, a alguien en particular por lo que estamos padeciendo injustamente.

3. Negociación

En esta nueva fase, uno trata de encontrar el sentido, ya a nuestra vida, o a la vida, o a la pérdida en sí misma. Uno alcanza a entender que hay pros y contras; que existen soluciones.

4. Dolor Emocional

Esta es la etapa de “vivir el duelo”. Entiendo que es riesgosa, porque uno puede muy bien quedarse estancado en la depresión. Uno le toma el gusto al dolor, y puede sentir placer en la autocompasión.

5. Aceptación

Su nombre lo indica: uno entiende y acepta que la pérdida es inevitable, que la vida sigue. Uno comprende que fue justo o injusto; que fue para bien o para mal, pero que sucedió en el pasado, y que el pasado está allí, en el pasado y que, aunque a veces la sombra de los hechos nubla la luz del presente, de cualquier forma la vida continúa.

Por supuesto, estas etapas tienden a darle de nuevo un sentido a nuestra vida. Pero hay hechos que nos dan muy cerca del centro mismo de nuestra existencia, y entonces necesitamos de verdad mucha ayuda, necesitamos algo que nos sirve de apoyo o que nos dé estructura a nuestra existencia.

Si te preguntas: “¿Pero por qué yo?” “¿Por qué ahora?” Te diré que casi siempre es porque la vida te está llevando a un nivel más alto. Te está poniendo en situaciones en las que tendrás que ser mucho más valiente, o más generoso, de lo que jamás pensaste que podrías ser.

Interlatin - Oscar Pech