Actualización: Mié, 22 / Ago / 2012 12:23 pm
Miércoles, 22 / Ago / 2012

La importancia de la tiroides durante el embarazo

Diagnosticar y tratar oportunamente complicaciones relacionadas con la tiroides durante el embarazo puede evitar complicaciones significativas para la madre, el feto o el recién nacido.

La importancia de la tiroides durante el embarazo
El embarazo tiene un impacto profundo sobre la tiroides y la función tiroidea de las mujeres.

En estado de embarazo, las mujeres deben tener precauciones y cuidados especiales para no afectar su salud ni la del bebé. Sin embargo, muchas desconocen la importancia de detectar a tiempo patologías que afectan la tiroides, para prevenir complicaciones relacionadas con la gestación (como abortos o partos pre-término) y otras relativas al feto o al recién nacido.

La necesidad de poner especial cuidado en este aspecto se debe a que el embarazo causa un impacto directo sobre la glándula tiroides y la función tiroidea de las mujeres. Así lo expresa el doctor Marcos Abalovich, endocrinólogo y presidente de la Sociedad Latinoamericana de Tiroides, quien estuvo recientemente en Colombia durante el IV Curso Internacional de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo, llevado a cabo en Cartagena por la Asociación Colombiana de Endocrinología, ACE.

De acuerdo con el especialista, “el embarazo obliga a la tiroides materna a reaccionar con una mayor producción hormonal. Si esta glándula tenía alguna alteración latente, el embarazo puede provocar que se manifieste dicha alteración, por eso decimos que el embarazo es una prueba de esfuerzo para la glándula tiroides porque tiene que reaccionar necesariamente. En una mujer con un embarazo normal, la tiroides reacciona sin problemas y se adapta a los requerimientos de la gestación; mientras que en mujeres que ya tienen alguna alteración de base, puede no llegar a reaccionar adecuadamente”.

El endocrinólogo de origen argentino, reconocido internacionalmente por sus estudios en tiroides, afirma que las enfermedades tiroideas que preocupan principalmente durante el embarazo son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo. “La causa más frecuente de ambas enfermedades es autoinmune, es decir, la mujer ya tiene una predisposición inmune o genética y sobre la base de esa predisposición desencadena la formación de anticuerpos contra su propia tiroides, esos anticuerpos en el caso del hipotiroidismo pueden actuar llevando la glándula a un mal funcionamiento y eso es lo que se llama tiroiditis de Hashimoto. O en el hipertiroidismo la causa más frecuente son anticuerpos que estimulen a la glándula tiroides, eso se llama enfermedad de Graves”, manifiesta el doctor Abalovich.

Por su parte, el doctor Juan Bernardo Pinzón, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Endocrinología, ACE, comenta que otra enfermedad común es la tiroiditis posparto. Ésta “ocurre también favorecida por la presencia de defensas (anticuerpos) dirigidas contra la tiroides y se manifiesta en los tres primeros meses luego del parto. Inicialmente se observa un aumento de producción de hormonas por parte de la tiroides (tiroides exaltada), manifestándose con rápida perdida de peso, temblor, palpitaciones, sudoración, entre otras. Esta inflamación transitoria de la tiroides puede dejarla lesionada, observándose una segunda fase de disfunción (disminución en la producción hormonal). Esta fase de hipotiroidismo, a su vez puede ser también transitoria o definitiva en un porcentaje de casos”, expresa el endocrinólogo. Esta patología puede presentarse hasta en un 30% de mujeres en posparto.

Ambos especialistas hacen énfasis en la importancia de diagnosticar y tratar a tiempo y en forma apropiada estas irregularidades en el organismo de las mujeres en embarazo, con el propósito de evitar complicaciones para la madre, para el curso del embarazo, para el feto e, incluso, para el recién nacido. Esta tarea debe estar a cargo del endocrinólogo, quien es el médico preparado para afrontar las patologías que se presentan en la glándula tiroides.

Según el doctor Pinzón, los problemas de la tiroides se pueden identificar a través de exámenes sanguíneos, pues aunque los médicos puedan sospechar clínicamente que hay una inconsistencia, deben comprobarlo con pruebas de laboratorio. “Las más importantes son la TSH y la T4, dos pruebas claves. No obstante, por cuestión de costos, existe controversia sobre si se les deben hacer pruebas tiroideas a todas las mujeres en embarazo o seleccionarlas con base en factores de riesgo y hallazgos clínicos. Sin embargo, el impacto de la no detección es tan elevado, que el costo puede ser secundario”, afirma el vicepresidente de la ACE.

El doctor Marcos Abalovich, complementa diciendo que “los síntomas que la mujer embarazada comenta a su médico a veces se confunden con los síntomas normales del embarazo, por eso es muy importante también el interrogatorio sobre antecedentes de complicaciones tiroideas que pueda tener la familia directa o la propia paciente, antecedentes de enfermedades autoinmunes producidas por anticuerpos o antecedentes de bocio, que prendan la alarma y lleven a requerir pruebas sanguíneas”.

Finalmente, el especialista argentino llama la atención manifestando que “si las enfermedades tiroideas no se tratan a tiempo o reciben un tratamiento inadecuado, pueden provocar abortos, partos prematuros, muerte perinatal, malformaciones congénitas y otras complicaciones obstétricas que en definitiva podrían evitarse si se instala el tratamiento adecuado para cada caso”.

La función tiroidea durante el embarazo

La glándula tiroides, localizada en el cuello debajo de la laringe, es la encargada de producir las hormonas tiroideas T3 (triyodotironina) y T4 (tiroxina), que tienen a su cargo el control del metabolismo, es decir, la forma en que el cuerpo utiliza la energía.

Los niveles adecuados de las hormonas que produce la tiroides son básicos para la formación del bebé. Durante el embarazo, la tiroides aumenta la producción de estas hormonas hasta en un 50%, ocasionando una mayor vulnerabilidad de desarrollar enfermedades de la tiroides.

La relevancia de este proceso en el organismo de la mujer embarazada radica en que los niveles adecuados de hormona tiroidea son importantes para el desarrollo del sistema nervioso del bebé en formación. Solo hasta la semana 20 de gestación, el feto produce suficiente hormona por sí mismo, para declararlo independiente de la producción materna. Pero, en el caso de que el bebé presente una falta congénita de tiroides, debe utilizar las hormonas que le suministra su madre a través de la placenta durante todo el tiempo de gestación.

Las hormonas tiroideas juegan un papel esencial en la maduración del cerebro del bebé en formación y su producción está relacionada directamente con la presencia de yodo en el organismo de la madre. Por ello, según la Organización Mundial de la Salud – OMS, la deficiencia de yodo representa la causa prevenible más importante de daño cerebral en el feto y en el recién nacido, y de retardo psicomotor en el niño.

La deficiencia de yodo en la alimentación de la madre puede generar efectos durante el embarazo, como: partos prematuros, abortos, malformaciones fetales, cretinismo neurológico (deficiencia mental, sordomudez, enanismo, etc.) y mayor mortalidad perinatal. Por otra parte, una vez el bebé ha nacido, la carencia de este elemento puede producirle enfermedades típicas de la tiroides como bocio e hipotiroidismo neonatal.

Lo más recomendable para las mujeres en embarazo es visitar al especialista y estar atentas. Una detección a tiempo de deficiencias en la producción de hormonas tiroideas y/o de circunstancias anormales en el funcionamiento de esta glándula, puede prevenir consecuencias desfavorables que afectan la salud y bienestar de madre e hijo.