Actualización: Mié, 23 / Abr / 2014 2:51 pm
Miércoles, 23 / Abr / 2014

VI simposio de medicina del dolor en la tercera edad

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Según datos manejados por el grupo de dolor de la Clínica de Marly, en Colombia el 71% de los pacientes activos en programas de Cuidado Paliativo mayores de 65 años padecen dolor crónico maligno.

VI simposio de medicina del dolor en la tercera edad

Una de las principales causas de consulta médica de los mayores es por dolor en diferentes partes del cuerpo, sobre todo, en las articulaciones. Quienes padecen de osteoatrosis son unos de los pacientes que más se quejan de dolor.

De acuerdo con el doctor Jhon Jairo Hernández, Neurocirujano,  algesiólogo paliativista de la Clinica de Marly “los generadores de dolor, sobre todo crónico, son adultos mayores y aumentan a medida que la edad va en ascenso. Las estadísticas colombianas corroboran estas impresiones: la prevalencia de dolor, según la cuarta Encuesta Nacional, es del 45 por ciento entre los 18 y 25 años, que aumenta al 58 por ciento cuando se está por encima de los 50 años”.

Así que pensando en mejorarles la calidad de vida a estos pacientes la Clínica de  Marly realizará el VI Simposio de Medicina del  dolor con el   enfoque en la tercera edad, que se llevará a cabo el  24 de abril en el Auditorio principal de esta institución ,  con el fin de actualizar y revisar tratamientos para el dolor.

“Es importante saber cómo cada especialista puede enfocar el tratamiento para su paciente anciano  generando los menores efectos secundarios y  teniendo en cuenta antecedentes médicos, enfermedades y estado general de la salud”, señala la  doctora Edna Cruz, coordinadora  del área de dolor crónico y cuidado paliativo de la  Clínica de Marly.

Además, explica   que “el envejecimiento produce cambios en el funcionamiento del cuerpo y las capacidades se van disminuyendo con el paso de los años, así como el funcionamiento de los grandes órganos; es por esto que nuestros pacientes mayores merecen mucha atención y cuidado”.

Según datos manejados por el grupo de dolor de la Clínica de Marly, en Colombia el 71 por ciento de los pacientes activos en programas de Cuidado Paliativo mayores de 65 años padecen dolor crónico maligno.  En Estados Unidos, 33 millones de personas mayores de 65 años sufren de dolor crónico benigno incapacitante; de igual forma, el 62 por ciento de los residentes de hogares geriátricos lo padecen. En Colombia, la situación respecto al análisis del mismo es idéntica,  guardando la respectiva proporción poblacional.

SIGNO DE ALERTA

Dado este panorama, el doctor Hernández indica que un paciente de la tercera edad debe estar alerta cuando no puede  hacer ninguna actividad física, así sea leve, porque siente dolor. Esto quiere decir que el paciente no está bien tratado y necesita reevaluar su tratamiento o empezarlo, si es el caso.

Si es así lo que se debe hacer es acudir al especialista y recibir el acompañamiento para que le formulen   lo que necesita y en las dosis indicadas.

“Hay tratamientos no farmacológicos, como el  ejercicio, fisioterapia y acupuntura, entre muchas otras posibilidades para  manejar   de forma complementaria diferentes enfermedades, sobre todo la osteoartrosis”.

Para prevenir es importante tomar correctivos desde cualquier momento de la vida y empezar a llevar una rutina de ejercicios y una alimentación saludable.

CUIDADORES                                               

La doctora Cruz habla de la importancia de los cuidadores en una familia donde existe algún paciente de la tercera edad que padezca de alguna enfermedad que merezca una atención permanente.

“La idea es que lo mayores no estén desprotegidos, ellos son como los niños de quienes hay que estar pendientes de su alimentación, de su higiene y evitar caídas o accidentes. Hay personas que necesitan más acompañamiento que otras y la familia debe aprender a darse cuenta qué tanto lo necesita su familiar, sin embargo todos necesitan amor y cuidado de calidad”, asevera la doctora Cruz.

Para el doctor Hernández, “el papel del cuidador es muy importante en la vida de una persona mayor para asegurarle su calidad de vida, por lo que debe escogerse a una persona idónea y que conozca al paciente, que sea cercano a él, le tenga paciencia y  conozca sus gustos”.

Así que los cuidadores primarios son siempre miembros de la familia, quienes, si deciden hacerse cargo del cuidado del mayor, deben recibir un entrenamiento para llevar de la mejor manera esta importante labor.