Actualización: Lun, 29 / Nov / 2010 11:19 am
Lunes, 29 / Nov / 2010

Descubre los poderes afrodisíacos de la música

Una música bien elegida y unas manos bien hidratadas. Esta puede ser la clave para que el juego amoroso se convierta en un preámbulo glorioso.

Descubre los poderes afrodisíacos de la música

Las caricias, los besos, los arrumacos y los jueguecillos, los míticos preámbulos, pueden encumbrar a un amante al podium de la victoria ¡Aprende! Tantas veces se ha hablado de las propiedades afrodisíacas de los alimentos, que ya nadie las pone en duda.

Pero, y si estás a dieta... ¿de dónde sacas la energía que acelera tu cuerpo? No hay duda ¡Inspírate en la música!: cero calorías para un resultado más que satisfactorio. Aquí tienes unas notas musicales para despertar la líbido.

Música personalizada

Cada persona tiene sus preferencias. Los estímulos son diferentes para cada caso. Por eso dar recetas universales es casi imposible.

Hay que saber escoger en función del momento y de la persona. Si tu chico se inclina por las melodías más clásicas ni se te ocurra sorprenderlo con unas notas de heavy... a no ser que sepas que le encanta descubrir nuevos horizontes... Y para que el recuerdo sea impagable quizá puedas combinar la sorpresa musical con la innovación en otros campos. A partir de esta noche, quizá se aficione al metal.

¿Suavecito, suavecito o frenesí descontrolado?

Depende del tipo de encuentro... una cita romántica y amorosa o una aventura alocada y desquiciada. Y, sobre todo, recuerda: nadie te pide que elijas de forma eliminatoria ¿Qué te impide comenzar la noche con unas melodías acarameladas y amanecer con un redoble de tambores y un trinar de trompetas? Y si prefieres el orden inverso, no te cortes ¡Para desfallecer! El tonito... eso sí: suave.

No te empeñes en apagar tus gemidos o los suyos con la música a todo volumen. Aunque creas que la música que has escogido es estimulante a tope, no hay nada más afrodisiaco que tu propia voz gimiendo de placer.

Y quizá quieras seducirlo con una bonita melodía que tú misma interpretas... Puedes lanzarte al mundo del espectáculo con cualquiera de las baladas clásicas, aquellas que te han acompañado y seducido a lo largo de tu vida. En este caso lo suave y aterciopelada que sea tu voz es, quizá, lo de menos; lo que verdaderamente importa es el mensaje.

Acompasa tus caricias, tus besos y tus palabras a la banda sonora del momento. Haz que tu cuerpo se someta al ritmo del hilo musical. La música es un ingrediente más en el ritual de la seducción. Y para sacarle el máximo partido debes crear entre todos los elementos una armonía perfecta.

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