Actualización: Mié, 02 / Feb / 2011 4:51 pm
Miércoles, 02 / Feb / 2011

Hablar de sexo con los hijos

La sexualidad se construye en base a pautas culturales que acompañan el conocimiento del cuerpo desde la infancia.

Hablar de sexo con los hijos
La sexualidad es un aspecto de la vida que nos acompaña desde el día en que nacemos. Si bien en la adolescencia, por los cambios biológicos y psicológicos que comporta, la sexualidad adquiere un mayor protagonismo, es un error pensar que es excluyente de esta etapa de la vida.

La sexualidad se construye en base a pautas culturales que acompañan el conocimiento del cuerpo desde la infancia.

El niño(a) comienza por conocer primero su cuerpo, luego a diferenciarlo del cuerpo de los demás y del cuerpo de los adultos.

¿Cómo hablar de sexo?

Hablar de sexo con los hijos, respetando sus tiempos, brindándole la información adecuada a su desarrollo, con la mayor naturalidad posible y sin hacer de ello un acto solemne o una charla formal, ayudará a que la familia viva el tema como algo cotidiano y saludable. Al conversar con ellos, es importante tener presentes los siguientes puntos:

1. Llamar a las diferentes partes del cuerpo por su nombre, evitando sustituirlo con eufemismos.

2. Los niños y niñas deben estar al tanto de sus derechos.

Es importante que entiendan desde pequeños, que son ellos los dueños de su cuerpo y que sean capaces de cuidarse y establecer límites. Esta perspectiva los protegerá contra eventuales abusos a los que puedan estar expuestos.

3. Estar atentos a los contenidos a los que pueden acceder los niños y niñas por medio de la televisión, cine, Internet e incluso los celulares.

Con la cantidad de información a la que están expuestos diariamente, es probable que se encuentren con algo que no comprendan o los incomode. Ese es a veces el momento indicado para introducir una charla sobre sexualidad.

Los niños a partir de los tres años de edad pueden adquirir algunos hábitos difíciles de entender para sus padres, como la masturbación. Esto es absolutamente normal y saludable, puesto que en esta etapa el niño(a) se está conociendo, aprendiendo acerca del placer y el control de sus esfínteres.

Llegada la pubertad, es probable que los hijos se sientan más cómodos hablando de sexo con el padre o adulto de su mismo sexo o con otro miembro mayor de la familia.

El grupo de pares es otra fuente de referencias, aunque en menor medida de lo que habitualmente se piensa. .

Si el diálogo sobre sexualidad ha sido fluido desde la infancia, evacuando las dudas en el momento con un lenguaje adecuado, la charla sobre sexo prácticamente no será necesaria, puesto que estará integrada a la vida cotidiana de la familia. .

Por último cabe destacar que los hijos siempre aprenden más de nuestras acciones que de nuestros dichos, y más aun de los silencios que de las palabras.

Tuguiasexual.com