El campeón del amor por la camiseta
Los futbolistas tuvieron un hambre de gloria inigualable. Lograron un título que sus hinchas recordarán por los años de los años. Pinto, el técnico, festejó como un niño en el momento más importante de su carrera deportiva.
El pitazo final del árbitro Jorge Hernán Hoyos derivó en el festejo loco de los hinchas, jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Fue el momento de ebullición en el que miles de corazones vibraron como pocas veces. En el que cada protagonista recogió lo que había sembrado para obtener la gloria deportiva.
Cúcuta Deportivo logró el primer título de su historia con virtudes auténticas. Propias de un grupo de jugadores que se comprometió con toda una ciudad y que representó los colores de su equipo con un amor gigantesco.
Todo comenzó con el trabajo de Jorge Luis Pinto, padre de esta criatura. A comienzos de este año, creó e hizo un equipo a su imagen y semejanza. Ordenado, disciplinado, eficaz y solidario que se transformaron en las virtudes; que de a poco fueron interpretando sus dirigidos en cada rectángulo de juego.
Con el trabajo diario y la motivación por querer hacer historia fueron pasando los partidos. El semestre anterior quedó reservado para otro equipo el título entonces la justicia deportiva le dejó lo mejor para este fin de año.
La clasificación dentro de los ocho mejores se definió en la última fecha así como el ingreso histórico a disputar una final en estos torneos cortos. Ya, en ese instante, la comunión que se observó entre la hinchada y los jugadores en cada estadio del país era un símbolo. Una postal que transmitía fervor, pasión y hasta admiración en cada juego que se disputaba en Cúcuta. El apoyo incondicional del público fue clave porque sus futbolistas sintieron el respaldo para poder desempeñarse en el campo de juego. Ellos sentían que iban por el camino correcto.
El momento de la gloria tuvo como destino, en la anécdota, la ciudad de Ibagué. Hacia allá fueron los miles de hinchas que acompañaron y creyeron. Hacia allá estaba puesta la mirada de todo el país futbolero y allí encontró la felicidad un grupo de futbolistas que siempre la buscó.
El gol de Macnelly Torres quedará para el recuerdo de los hinchas como uno de los momentos más felices de sus vidas. La postal del momento, expresaba la alegría de todo un grupo de gente que creyó y se hizo fuerte para lograr un sueño.
El final llegó y los festejos fueron tan conmovedores como justos. El mejor equipo del año, numéricamente y como conjunto compacto, le entregó a su público el primer título en su historia deportiva. Se convencieron que podían y lo lograron. Superaron los sueños e hicieron realidad el anhelo de toda una afición que transitó por la categoría B y que ahora festeja con orgullo y saca pecho por el logro. ¡Salud Cúcuta Deportivo, Campeón Finalización 2006!.
Por: Leonardo A. Duque Soto
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