Por: Christopher Ramírez (@otrocachaco) • Colombia.com

Opinión: ¿Y los sueldos de los médicos en Colombia?

El Gobierno nacional se mostró como el héroe de los médicos al empezar con su vacunación, sin embargo, olvidó mencionar la precariedad de su trabajo. 

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Verónica Machado recibiendo la primera vacuna contra la COVID-19 en Colombia. Foto: Twitter / @infopresidencia
Verónica Machado recibiendo la primera vacuna contra la COVID-19 en Colombia. Foto: Twitter / @infopresidencia

El Gobierno nacional se mostró como el héroe de los médicos al empezar con su vacunación, sin embargo, olvidó mencionar la precariedad de su trabajo. 

Las ideas y opiniones expresadas en esta publicación son las del autor y no necesariamente reflejan la opinión ni posición de Colombia.com

El 15 de febrero, Colombia saltó de júbilo al conocerse que al país llegaría el primer lote de la vacuna contra la COVID-19, desarrollada por Pfizer, y que, para muchos, significó el inicio del fin de la pandemia.

Un cargamento con 50 mil dosis del biológico empezó a repartirse por el país, para así poder iniciar con un plan de vacunación que, aun cojeando, parecía que por fin se podría ejecutar. Como era de esperarse, el Gobierno nacional anunció que la primera población en vacunarse serían los empleados de la salud que pelean en primera línea contra la pandemia, y por voz propia del presidente Iván Duque se supo que la primera persona en recibir la inyección sería Verónica Machado, enfermera en jefe de la unidad de cuidados intensivos (UCI) del Hospital Universitario de Sincelejo.

"Hoy empieza un nuevo capítulo en lo que es la derrota de esta pandemia", dijo Duque, notablemente gozoso tras ver el procedimiento al que se sometió Machado, a quien también describió como "una mujer que ha salvado vidas y que ha estado en la primera línea de atención contra la COVID-19".

Sin embargo, en medio de la algarabía y la clara politización que hay detrás de esta historia y de la llegada de la vacuna en sí, la primera vacunada recordó lo que es un secreto a voces en Colombia.

“No es un misterio que todos los que hacemos parte del sector salud aquí en Colombia, y más cuando estamos vinculados en el sector público tenemos atrasos en los salarios”, fue la queja pública que hizo Verónica Machado en entrevista con la revista Semana.

Según lo relatado por la mujer, el hospital en el que trabaja ha llegado a un límite de hasta 6 y 7 meses en el retraso de su salario, aunque en el último tiempo ese número se ha reducido a dos; lo que aún sigue siendo grave.

Sea un día o un año, a ningún empleado en Colombia se le debe retrasar su sueldo, y menos cuando dicho trabajador arriesga su vida, de forma desinteresada, para salvar la de muchos otros.

No obstante, lo que debería ser una profesión apetecida; deseada por muchos jóvenes, es hoy una de las más despreciadas, y no precisamente por falta de pasión, sino por falta de garantías, tanto en sus sueldos como en las precarias condiciones en las que debe desarrollar su labor.

Además de la ausencia de pago, muchas veces por meses, debido a la pandemia han empezado a escasear medicamentos sin los que simplemente se hace casi imposible realizar de forma óptima su trabajo. En muchos hospitales del país los sedantes son cada vez más escasos e incluso la anestesia es una sustancia cuyas dosis son cada vez más mínimas.

Hay que reconocer que hoy en día muchos de los médicos en el país trabajan por mera pasión; por la satisfacción del deber cumplido. Debemos concientizarnos como pueblo que desde las altas esferas de nuestro Estado es muy poco o nada lo que se está haciendo para revertir esta situación. 

Nuestros héroes hoy son víctimas de un sistema que precariza su trabajo y que los obliga a trabajar como esclavos: con hasta dos o tres turnos seguidos y un pago que, en muchos casos, nunca se presenta. ¿Estamos dispuestos a que los corruptos jueguen con nuestra salud y con el sustento de las personas que velan por ella?

 

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