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Parque Arqueológico de San Agustín

Existe un lugar con un encanto maravilloso que guarda los vestigios de un pasado en el que la atmósfera indígena ocupaba todo espacio etéreo, el Parque Arqueológico de San Agustín.

Parque Arqueológico de San Agustín
El Parque Arqueológico de San Agustín se encuentra ubicado a 33 kilómetros de Pitalito. Foto: Shutterstock

Un culto a la muerte que despliega vida

Su sabiduría vigilaba celosamente el paso de los días en una región dotada de belleza y encanto que deslumbró a los expedicionarios que celosos usurparon sus tierras a sangre y fuego.

En las entrañas del departamento del Huila se encuentra eternamente esparcido por el ambiente el espíritu de una familia indígena del alto Magdalena de carácter bravío como el propio río que con toda su fuerza atraviesa el país casi que partiéndolo en dos, bienvenidos a una tierra mágica, bienvenidos al Parque Arqueológico de San Agustín.

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Se conoce como San Agustín a una de las culturas precolombinas del suroccidente colombiano y debe su nombre a una cadena montañosa del sur del país en donde la riqueza de sus aguas y la de sus montañas no tiene comparación alguna, por tal razón, se convirtió en punto de convergencia de varias familias indígenas que ante la llegada de los españoles desaparecieron en un tiempo relativamente corto.

El Parque Arqueológico de San Agustín se encuentra ubicado a 33 kilómetros de la población de Pitalito en el Huila y a 220 kiloómetros de la ciudad de Neiva, la capital departamental. Es considerado como la Necrópolis más grande del mundo y declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

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El Parque junto con su vecino, el Parque Arqueológico Tierradentro, componen una inmensa zona de concentración de tumbas indígenas que reflejan la gran importancia que para estas tenía el concepto de la muerte, las estatuas y las lozas en los terraplenes y terrazas se conservan en tan perfecto estado que parece que hubiesen sido dispuestas hace muy poco tiempo a pesar de que el saqueo fue descomunal y llevado a cabo tanto por nacionales como por extranjeros que en una época podían transitar por la zona con total libertad de acción.

La mayoría de las estatuas se encuentran en el mismo lugar en el que fueron encontradas, estas fueron esculpidas en piedra con rasgos humanos y animales pero tan solo por la parte frontal porque sus demás dimensiones son planas y se mantienen como testigos de un grupo de hombres y mujeres con una vocación única que supieron rendir tributo a una naturaleza rica y sabia.

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Algunas de las estatuas de esta cultura se encuentran dispersas y no pertenecen necesariamente al parque arqueológico como es el caso de aquellas agrupadas en el Alto de los ídolos y en el Alto de las piedras pero en su eterno pedernal se guarda para siempre la impronta de tribus con una sensibilidad suprema y en constante sintonía con su universo.

El Parque Arqueológico San Agustín es más que una gran tumba indígena, es una confluencia seductora de la naturaleza y de un aire místico envuelto de legado ancestral que jamás debe dejarse apagar porque es el punto de partida de nuestra historia que trabaja para consolidar nuestra identidad como pueblo.

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Visitar el Parque Arqueológico de San Agustín no es un viaje más, es una aventura que reta los tiempos, es un deleite natural con una geografía de belleza única y es un lugar que queda grabado con alegría en la mente de quien pisa estas tierras y se refresca en sus aguas.

Todos siempre seremos huéspedes de honor en este sagrado escenario de belleza histórica y natural.