Bucaramanga
fue congregado, como un pueblo indígena
dotado de tierras de resguardo, el 22 de
diciembre de 1622 por el presbítero
Miguel Trujillo y por el Capitán
Andrés Páez de Sotomayor,
siguiendo las órdenes del oidor Juan
de Villabona Zubiaurre, visitador de la
provincia de Pamplona. La población
de este asentamiento se dedicaba a la explotación
del oro de aluvión del vecino Río
del Oro fue parte de la política
proteccionista de la Corona de España.
Después de casi siglo y medio de
existencia, esta población fue extinguida
por el visitador Francisco Antonio Moreno
y Escandón, y en su lugar fue erigida
en 1779 la parroquia de Chiquinquirá
y San Laureano del real de minas de Bucaramanga.
En 1824 el nuevo gobierno republicano le
concedió el rango de villa de Bucaramanga,
cabecera del cantón de su nombre,
en la provincia de Pamplona.
Desde 1857, cuando fue designada provisionalmente
como capital del Estado federal de Santander,
Bucaramanga empezó a crecer y a ganar
importancia regional, al punto de sobrepasar
a las antiguas capitales provinciales vecinas
(Socorro, Pamplona, etc.). El crecimiento
ha sido tal que disputa con Cartagena de
Indias el quinto lugar en población
entre las ciudades de Colombia.
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