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Cartagena

 

Cartagena de Indias, con una población cercana a 1.200.000 habitantes, una temperatura promedio de 28°C durante todo el año y una humedad relativa superior al 90%, está situada en la costa del Caribe Colombiano, contando con el privilegio de tener un fácil acceso tanto por vía aérea, a través del Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, como por vía marítima y terrestre.

Visitar Cartagena de Indias se convierte en un auténtico placer, además de disfrutar de sus playas, diversiones, paseos a sitios cercanos como las Islas del Rosario, el Volcán del Totumo, el Jardín Botánico o el pueblo de pescadores de La Boquilla, entre otros. Se puede disfrutar saliendo de compras, adquiriendo desde esmeraldas colombianas hasta joyas de confección artesanal y variedad de artesanías, sin faltar el café colombiano, considerado uno de los mejores del mundo por su suave aroma y excelente sabor.

Esta ciudad declarada en 1985 por la UNESCO Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Humanidad, fue escenario de la historia tanto del viejo como del nuevo mundo hace 460 años.

Durante 32 años, después de su descubrimiento 1501, la bahía de Cartagena permaneció en manos de sus legítimos dueños: los indígenas calamarí del grupo Karib, llamados caribes por los españoles.

Pero una vez Pedro de Heredia fundó la ciudad llamada Cartagena del Poniente, para diferenciarla de Cartagena del levante en España, comenzó una historia de sacrificios heroicos y batallas sin fin.

La ventaja de ser puerto y bahía protegida de los vientos la convirtieron, para su gloria y desgracia, en el fortín donde se guardaban los tesoros de América para enviar a Europa.
 
En pocos años, las casas pajizas se transformaron en construcciones de piedra alternadas con madera. Pero ni esto era suficiente para detener ambiciones materialistas más grandes que los tesoros aquí guardados.

Piratas y corsarios, países con poderío militar como Inglaterra, Italia y Francia, rebuscadores de oro al fin, la atacaban permanentemente. A finales del siglo XVIII casi toda la población de Cartagena vivía encerrada dentro de murallas, que se comenzaron a construir a base de muerte, por los nativos; y se terminaron con la sangre de los negros traídos del África, ante la casi extensión de los indígenas que, ante su nueva condición de esclavos, preferían envenenarse con brebajes de yuca o ahorcarse con sus propios tejidos.

Cartagena fue el principal puerto negrero de América. Los mineros, agricultores y ganaderos africanos, dejados de su cultura de tambores y cantos espirituales, eran descargados de los barcos llamados "tumbeiros", después de largos y penosos recorridos en condiciones infrahumanas para ser vendidos en la "feria de negros" que se efectuaba en la actual Plaza de los Coches.

Diecinueve kilómetros de murallas, muros de 15 metros de espesor por 12 de altura pegados con cal y sangre de toro (el cemento de la época), se terminaron de construir en 1631, y protegieron los tesoros de la Corona de más de 18 episodios bélicos y fuego. 

La ciudad fue construida para la guerra y en ella creció, desde la llegada de los conquistadores enfrentados violentamente con los turbacos, hasta finales del siglo XIX, afrontando cosas tan horribles como el Santo Tribunal de la Inquisición, que se revivió en América como un aparato político-religioso exclusivo de los Reyes Católicos. Desde 1610 la Casa de la Inquisición servía como Tribunal de Penas del Santo Oficio, que tenía como objetivo juzgar los delitos contra la fe religiosa, sin reconocer jamás inocentes.

Funcionó hasta 1821 enjuiciando a supuestas brujas e imaginarios herejes que eran sometidos a interrogatorios de tortura con cualquier pretexto, antes de ser ejecutados en la plaza pública.

En el entretanto, que suma más de 250 años, la raza cartagenera se fue formando con sufrimiento y valentía, con base en una lucha sin retregua por la libertad. La mezcla humana resultante de la fortaleza y belleza de los negros africanos, la apasionante cultura indígena con su alma arrogante y la ambición de los conquistadores españoles, hicieron al cartagenero de hoy, el que desfila por las calles de La Heroica con el orgullo de quien ha hecho y defendido un patrimonio para sus hijos.

El 11 de noviembre de 1811, el pueblo sale a las calles proclamando contra España. El grito de independencia en Bogotá había encendido los ánimos. Los bravos caribes y los fuertes africanos reunidos en palenque celebran esta vez su libertad de poco tiempo, pues Fernando VII envió a "el pacificador", Pablo Morillo, en misión de reconquista.

En 1815 la ciudad fue sitiada durante 121 días, y las fortificaciones se convirtieron en cárceles de hambre y muerte que resistieron los valientes.

Sólo en 1821, tras la derrota española frente a Simón Bolívar, Cartagena fue libre.

 


 
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