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| El
centro histórico de Barichara es Monumento Nacional. |
BARICHARA
Y GUANE, DOS PEQUEÑOS TESOROS SANTANDEREANOS
Barichara
es un municipio cargado de historia y belleza. "Estamos
pisando tierras del primer y del único presidente santandereano
que ha tenido el país, Aquileo Parra", dice una
joven estudiante que realiza su alfabetización de último
año como guía turística. Toma aire y
continúa "Tenemos un Instituto con el nombre de
Parra, es un internado. Otro de nuestros grandes símbolos
es la iglesia Inmaculada Concepción. Se le llama así
porque Barichara nació de una aparición de esta
virgen. Además, quiere decir tierra fértil y
laboriosa".
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| La
Iglesia de la Inmaculada Concepción es una de las
más antiguas de la región |
Este pequeño
y acogedor pueblo esta ubicado a 118 kilómetros de
Bucaramanga, en el departamento de Santander. Su centro histórico
(que se empezó a construir en 1741) fue declarado Monumento
Nacional el 3 de agosto de 1978 y para los amantes de los
pueblos bonitos, éste es un verdadero espectáculo.
Cuenta
la leyenda que en el año de 1702 un campesino de Barichara
se encontró con la virgen. Ésta apareció
tallada claramente en una piedra y aunque el párroco
del lugar nunca le creyó, los habitantes sí
se convencieron del milagro y decidieron fundar la iglesia,
y ofrecérsela a la blanca mujer que honró al
pueblo creyente. Quienes entran a la iglesia se encuentran
con un templo sostenido por diez columnas monolíticas
labradas, cada una de cinco metros de altura por unos 70 centímetros
de espesor.
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| Esta
ceiba es sagrada para los habitantes de Barichara. |
Sin embargo
hay que dejar claro que éste no es el único
templo religioso en el lugar. "La iglesia de Santa Bárbara
es otra patrona de Barichara, la gente le tiene mucha fe",
dice la joven.
Si algo
distingue a Barichara es su color. La piedra con la que están
hechas las calles, las paredes de las casas, las artesanías,
la vida misma, le da un color especial, entre rojizo y amarillo
quemado. El sol, el polvo y el aire ayudan a que los ojos
de los visitantes lo vean cálido. "Esta es tierra
de talladores de piedra por excelencia", asegura la guía
y agrega que es difícil no encontrar a una persona,
nacida en Barichara, que no sepa tallar.
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| Esta
ciudad tiene un color particular, que se lo dan las piedras
con las que está construida |
Quien
pisa este lugar no puede dejar de conocer su famosa y centenaria
ceiba que está plantada al frente de la Iglesia de
Santa Bárbara y que se ha convertido en un referente
sagrado para sus habitantes. Para que no esté tan sola,
a su lado, los labriegos decidieron levantar una escultura
con la que le hacen homenaje a la yunta de los bueyes, esos
grandes y mansos animales que ayudan a los campesinos en sus
quehaceres diarios.
Además
de visitar sus hermosas catedrales, el Parque de las Aguas
(al que fueron invitados 22 escultores de diferentes lugares
para hacer monumentos en piedra inspirados en el agua), la
casa de Aquileo Parra y los vestigios de poblaciones indígenas,
Barichara cuenta con el Museo de Arqueología de Guane.
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| Los
habitantes de Guane disfrutan de la tranquilidad e historia
de su municipio. |
GUANE
Y SU HISTORIA INDÍGENA
Guane
es un pequeño corregimiento cuya patrona es Santa Lucía,
la reina de los ciegos y en honor a ella se construyó
en el año de 1600 la iglesia que lleva el mismo nombre.
Ubicado diagonal al templo se encuentra el "Museo paleontológico,
arqueológico y antropológico", fundado
en 1970 por Isaías Ardila Díaz. La encargada
de cuidarlo y de hacer la visita guiada, es una señora
delgada con el ceño fruncido y algo malgeniada.
Una voz
recia sale de su pequeña boca y empieza la historia:
"En la primera sala encontramos cerámicas de la
cultura Tairona, flechas de los motilones del Norte de Santander
y el escudo con su significado: la punta de plata representa
las tierras de Guane, el chevrón en rojo la sangre
del indígena que bañó al pueblo en la
conquista y la cruz, la iglesia que defendió al indio".
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| El
Museo arqueológico y antropológico de Guane
es uno de sus principales atractivos |
Toma un
poco de aire y continúa sin emocionarse con el tema
pero demostrando un profundo conocimiento, la encargada de
custodiar el museo continúa: "La sección
de paleontología nos habla del estudio de los fósiles,
animales marinos que se petrificaron. Esta región fue
mar hace unos 120 millones de años, por eso se han
encontrado fósiles. La parte positiva del caracol se
llama Amonita porque está en alto relieve y en pose
de espiral. La huella es la parte negativa del caracol. También
hay madera fosilizada, proceso que ocurre cuando está
dentro del agua sin oxígeno y se vuelve piedra. Peces
completos, serpientes, semillas de fruta, restos de mastodonte
de más de un millón de años".
Este lugar
sólo cuenta con dos salas pero en él se encuentran
guardados varios tesoros de la cultura Guane, de la que se
pueden aprender datos sobre sus indígenas. Por ejemplo
queda claro que ellos cultivaban tabaco y coca, se dedicaban
a la caza y a la pesca, tejían finas mantas y cerámicas
que las cambiaban a los chibchas por oro, sal y otros productos.
Todo esto
se descubre en la parte arqueológica del museo. "De
los indígenas Guane conocemos sus adornos, una nariguera
mezcla de cobre y de oro; y un pectoral que lo llevaba la
mujer en el pecho, además, tenemos unas agujas de madera
que utilizaban para tejer mantas. Eran de los mejores tejedores
de la región. Los Guane no conocían el hierro
ni el alfabeto, y ya no existen indígenas de esta etnia,
sólo quedan algunos apellidos como Arquichire, Guaracao,
Sinú, Guaitero, entre otros. Además, quedan
nombres de sitios, rasgos y costumbres", agrega la guía
que con recelo guarda los tesoros del lugar.
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| Fósiles,
arte religioso y elementos de los indígenas Guanes
se encuentran en este lugar. |
La institución
también tiene algunos de los elementos que utilizaban
los españoles que colonizaron la región. Por
ejemplo, cuenta con una antigua vitrola, con uno de los primeros
trapiches que existieron para exprimir la caña y una
prensa de tabaco. "Es un tornillo sin fin que aún
se usa para prensar el tabaco. También hay costales
de fique, una tubería de barro del primer acueducto
de Guane y objetos de arte religioso como una puerta del sagrario
del siglo XVII forrada en hojilla de oro, el Santo Sepulcro
del Viernes Santo de 1658, hecho en madera y forrado en hojilla
de oro", dice finalmente y escolta a los usuarios hasta
la puerta de salida después del último vistazo.
Barichara
y Guane están unidos por un hermoso Camino Real que
fue declarado Monumento Nacional (mediante resolución
020 de 1977 y bajo el decreto 0790 de 1988). Los historiadores
aseguran que éste hizo parte del Camino Real del Centro-Oriente
colombiano, que integró la ruta de Santafé de
Bogotá, Tunja, Bucaramanga, Pamplona y Cúcuta,
con ramales que conducían hacia Cartagena y Venezuela;
un Camino que se extendía entonces por los departamentos
de Cundinamarca, Boyacá y Norte de Santander. En la
actualidad muchas personas realizan el recorrido como una
ruta ecoturística. Otros, prefieren verlo desde los
miradores de Barichara.
Historia, paisajes encantadores, gente amable teñida
con el mismo color de su rojiza tierra y con manos de talladores;
escenarios cercanos donde hay cultura, recreación y
mucha diversión, todo esto sumado a una deliciosa comida
"que alimenta", como dicen las señoras que
cuidadosamente continúan realizando las delicias de
esta tierra como la pepitoria, el mute o su famosa arepa santandereana
que no sólo se prepara con maíz sino que además
tiene chicharrón y yuca; son las características
que hacen de Barichara y Guane dos lugares de los que es inevitable
no dejarse atrapar.
Texto
y fotos Katherine Moreno S.
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