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La Basílica y su historia

Chiquinquirá es conocida como la Ciudad Mariana y Capital Religiosa de Colombia, debido a que tiene el honor y el privilegio de albergar la imagen renovada de nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y su bonita Basílica son el centro y corazón de la ciudad.

Pío VII la declaró a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá patrona de Colombia en 1829 concediéndole fiesta litúrgica propia. El 9 de julio de 1919, las autoridades civiles y religiosas: Msr. Herrera, Arzobispo de Bogotá y don Marco Fidel Suárez, Presidente de la República, coronaron solemnemente a nuestra señora de Chiquinquirá como Reina de Colombia y su santuario declarado Basílica en 1927. Su Santidad el Papa Juan Pablo II visitaría, un 3 de Julio de 1986, dicha Basílica.

La devoción a la Virgen surgió desde el momento cuando llega a Chiquinquirá María Ramos, una sencilla mujer de Guadalcanal, España, y rescata el lienzo de la Virgen sucio y deteriorado y lo coloca en una capilla pajiza y le dedica intensos y prolongados ratos de oración. El 26 de Diciembre de 1586 surge lo inesperado. Hacia las nueve de la mañana pasa por la puerta de la capilla una india llamada Isabel con su hijo Miguel de 4 años de su mano, cuando observó en el altar cómo la imagen de la Madre de Dios, en pie, despidiendo de sí un resplandor celestial y tan grande de luz, que llenaba de claridad toda la capilla.

Asombrada, la india informó de aquel suceso a Maria Ramos, y dirigiéndose al lugar donde se encontraba la imagen, se postraron de rodillas a sus pies con gran devoción y admiración. La imagen mostraba su soberano rostro muy encendido y colorado, los santos gloriosos San Andrés y San Antonio, también estaban muy mejorados de facciones. Los desperfectos y perforaciones del lienzo habían desaparecido.

Este acontecimiento fue conocido rápidamente por todo el poblado; indios y colonos comenzaron a acudir de todos los alrededores y, a pesar de la carencia absoluta de medios de comunicación, en un par de meses todo el Reino está informado de tal hecho y los visitantes, las plegarias y los favores comenzaron a multiplicarse. El milagro más grande y más frecuente que la Virgen de Chiquinquirá hace a sus devotos es la de la Conversión, es decir, logra que dejen su vida de pecado y empiecen una vida como Dios la desea.

 

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