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Nos dispusimos
para el último tramo del recorrido. El golpe seco que se sufre
por el galope del caballo me mantenía bastante adolorido. Ahí
se evidenció que seguía siendo un citadino. A lo lejos
divisé una casa finca con balcones de madera, de relucientes
azules y rojos, y con techo de barro. Es la casa sede del Museo
Etnográfico de El Tablón. |
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Paulo,
un chileno que llegó hace poco más de dos meses a San
agustín, nos dio un amable recibimiento. Mas tarde nos acompañaría
a conocer las piezas del Museo. Por lo pronto, mi guía y yo
nos dirigimos a cinco estatuas que fueron encontradas en la zona.
Ahora se paran una al lado de la otra, con mucho juicio. Alguien me
dijo que sólo se mueven en las noches… |
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En El
Tablón se destaca la figura central, un solemne sacerdote
de casi tres metros. Luce un tocado, una nariguera y una pechera que
se anuda a la altura del cuello, por la espalda. Un profesor del departamento
de Arqueología de la Universidad Nacional de Bogotá
interpretó que la clase de lazo y unido era lo que lo investía
de poder religioso, chamánico.
Una laja lisa me recordó la recién visitada Chaquira,
su labrado y figura son del mismo estilo antropomorfo. Me da la leve
sensación de que sus manos sacudidas al aire son por susto
o miedo. Al extremo de la fila, una reina de ojos remarcados y vestida
con gorro tipo árabe y faldilla, sus brazos cerrados al pecho,
se ríe con colmillos de jaguar. |
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Bajamos
hasta la casa museo y el chileno nos enseña cientos de artículos
cotidianos que hacen parte del estilo de vida de los ancestros más
recientes y que no tiene nada que ver con la antiquísima civilización
agustiniana. Rústicos telares y molinos de madera fueron descubiertos
en la misma zona. Un sarcófago de madera, en avanzado medio
de fosilización, es la pieza más admirable. |
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Con
un par de cervezas finalizamos el recorrido por el circuito y nadie
se opuso porque fuéramos de nuevo a manejar. Desamarramos los
caballos y nos lanzamos una vez al trote por el camino destapado.
La polvareda provocada por los cascos de los equinos se asentaba poco
a poco detrás nuestro. |
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