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Villavicencio, capital del departamento del Meta

Esta ciudad se extiende sobre la falda de la Cordillera Oriental a pocas cuadras del caudaloso río Guatiquía, encerrado por caños y riachuelos como el Parrado y el Gramalote, el Ocoa al Oriente y el río Negro y el Guayuriba al sur.

Villavicencio presenta una división típica dividida en cuatro zonas; La parte alta: que abarca las estribaciones de la Cordillera Oriental en los limites con el Departamento de Cundinamarca y el Municipio de El Calvario, en donde están los caseríos de Contadero, Buenavista, Servitá, Palmichal, Pipiral, Choapal y Susumuco. La parte plana o sabana: en los limites con los Municipios de Acacías, Puerto López y San Carlos de Guaroa.

La parte Urbana: encerrada por un vasto triángulo cuya base al oeste la forma la orla o falda de la Cordillera; los lados están conformados así: al sur, caño Maizaro y al norte río Guatiquia, los que siguen su curso al unirse al este. Su estructura geológica es bastante fracturada y se conforma con materiales poco estables.

La zona media o piedemonte: se extiende en los caseríos de Mesetas y Vanguardia prolongándose hasta confundirse con la segunda Zona, o sea la sabana

Un poco de historia
Los terrenos del actual Villavicencio formaron parte de la "Hacienda Apiay"; la organizaron los Jesuitas junto con otras haciendas llaneras: Caribure, Crano, y Patute. En 1767 las perdieron cuando el Rey de España Carlos III los expulsó. Posteriormente fueron rematadas y adjudicadas a Basilio Romero; en 1792, fueron vendidas a Jacinta y Vicente Rey siendo después heredadas por sus hijos, quienes se dedicaron a vender sus derechos herenciales, generando la comunidad de Apiay, cuyos integrantes son recordados por los abuelos como los "Comuneros de Apiay" quienes procedían de Fosca y Quetame, y estaban dedicados al cultivo de la yuca, plátano y maíz.

La importancia del lugar radica en la riqueza de sus tierras, y en su ubicación por ser sitio estratégico de paso entre Santafé de Bogotá y San Martín. Cerca de la cordillera corre el caño Gramalote llamado así por pasar sobre terrenos cubiertos por una lama profusa, alta y grisácea de donde posiblemente se origina el nombre de "Gramalote".

Recorrer el inmenso llano en busca del lugar por donde se oculta el sol, ha sido uno de los espectáculos más maravillosos que han vivido miles de turistas. A ritmo de arpa, capachos y coleo, sus visitantes se pueden deleitar con la magia de su gastronomía: Ternera a la Llanera o Mamona, Cachapas de maíz tierno, Carapacho de morrocoy, Chanfaina, Guiso de curitos, Chigüiro y Sancocho criollo de cachicamo, son algunos de sus platos.

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