Colombia.com Bogotá Jueves, 23 / Ago / 2018

¿La economía de Colombia está preparada para el cambio climático?

Son muchas las variantes y los riesgos que implican el cambio climático en el territorio nacional.

¿La economía de Colombia está preparada para el cambio climático?
Colombia, ¿preparada para el cambio climático?. Foto. EFE

De acuerdo all Banco Mundial, y con un análisis del portal lanotaeconomica.com las pérdidas por desastres naturales extremos en el mundo equivalen a la pérdida de 520.00 millones de dólares en consumo anual, y cada año sumergen en la pobreza a unos 26 millones de personas.

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Ante sus características geográficas, Colombia se ubica como uno de los países más vulnerables ante este fenómeno. Invertir en el desarrollo de proyectos de infraestructura que aumenten la resiliencia y disminuyan las emisiones de gases de efecto invernadero será crucial para evitar las pérdidas humanas, ambientales y económicas.

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Pasar del papel a los hechos es una de las apuestas que deberá hacer Colombia en los próximos años para superar uno de los retos más grandes que ha traído el siglo XXI: el cambio climático.

No obstante, mucho se discute al respecto, lo cierto es que, si no se actúa a tiempo, este fenómeno podría tener un impacto negativo en el desarrollo global e, incluso, podría sumir en la pobreza a otros 100 millones de personas para 2030, según advierte el Banco Mundial. Por lo tanto, es crucial que se adopten con urgencia proyectos de sostenibilidad e infraestructura resiliente frente al cambio climático, que propicien un desarrollo con bajos niveles de emisión de carbono. Si se toman medidas ahora, se podrá ahorrar costos significativos más adelante.

Esta idea también la ha reiterado el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), al señalar que por cada dólar que un país invierte en prevención, ahorra más de siete dólares en reconstrucción. Hasta el momento, el monto de inversión que necesitará el mundo para la construcción de infraestructura adaptada a estos fenómenos climáticos bordea los US$90 billones, principalmente en los países que se encuentran en vía de desarrollo y que cuentan con ingresos medianos.

En el caso de Colombia, el balance de pérdidas económicas, humanas y ambientales que dejó el fenómeno de La Niña, entre 2010 y 2011, puso en evidencia el alto índice de vulnerabilidad del país y la falta de estrategias de adaptación que le permitieran responder ante este tipo de eventos climáticos. De acuerdo con el estudio “Valoración de daños y pérdidas, ola invernal en Colombia”, desarrollado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante este periodo la nación perdió 11,2 billones de pesos, mientras que cerca de 3 millones de personas resultaron afectadas.

Adicionalmente, en el sector de construcción de transporte los daños alcanzaron los $3.391.154 y en el de infraestructura energética el costo de los daños sumó $876.648.000.

Por otro lado, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) reveló que durante los últimos 20 años el país ha sufrido alrededor de 16.000 desastres relacionados con el clima, ocasionados por inundaciones, sequías, tormentas, temperaturas extremas, entre otros. Los daños podrían equivaler al 1,1% del Producto Interno Bruto (PIB).

Sin embargo, los efectos de los que hasta ahora hemos sido testigos son apenas una muestra de los graves impactos que traería la variación climática. Una investigación realizada por el Ideam calculó para Colombia un aumento en la temperatura de 1,4°C, para el período comprendido entre 2011-2040; 2,4°C para 2041-2070, y 3,2°C para 2071-2100.

Además, el Instituto señala que a lo largo del siglo XXI los niveles de precipitación decrecerían entre un 15 y 36% para las zonas de las regiones Caribe y Andina, y que habrá incrementos de precipitación hacia el centro y norte de la región Pacífica. La humedad relativa se reduciría en La Guajira, Cesar, Tolima y Huila, particularmente.

Esta disminución en los niveles de precipitaciones, que también está prevista para algunas zonas de la región de Latinoamérica y el Caribe, como el sureste de Argentina, el sur de Chile, el sur de Perú y Costa Rica, traería dificultades para la generación de energía mediante las hidroeléctricas, por ejemplo.

En efecto, estos son los impactos que se deben tener en cuenta a la hora de diseñar infraestructura energética, con el fin de garantizar el abastecimiento futuro de energía eléctrica que requieren los hogares y el sector empresarial.

La adaptación debe ser una prioridad

En caso de no ejecutar acciones asertivas para la adaptación al cambio climático, la principal consecuencia económica sería la pérdida promedio anual del PIB de 0,5% durante el período 2011-2100, lo que equivale a 3,8 billones de pesos al año. Incluso, el DNP advirtió que en 2030 la disminución en PIB será de 0,48%, mientras que en 2100 alcanzará el 0,62% del PIB. Así las cosas, el impacto sería similar a sufrir cada cuatro años pérdidas similares a las que dejó el fenómeno de La Niña en 2010-2011.

En el sector de infraestructura, particularmente, la alteración en los patrones climáticos provocaría pérdidas económicas que alcanzarían entre un 1,5 y 5% del PIB para 2050, según estima un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Ahora bien, siendo conscientes de esta realidad, los retos de innovar, fomentar el desarrollo sostenible y mitigar la vulnerabilidad saltan a la vista. Sin embargo, aunque lo ideal sería no tener que aprender la lección una vez sucedan las tragedias, Colombia está tomando cartas en el asunto con la formulación de la Política Nacional de Adaptación al Cambio Climático, que plantea la importancia de articular diferentes dependencias y entidades de la administración pública relacionadas, para poner en marcha los objetivos planteados a corto, mediano y largo plazo.

Para ello, el Gobierno también ha dispuesto de planes integrales de gestión del cambio climático sectoriales, para que cada ministerio pueda identificar y ejecutar medidas de mitigación de gases de efecto invernadero y medidas de adaptación al cambio climático dentro del marco regulatorio de cada sector.

Las estrategias y los fondos de inversión para poner estos proyectos en marcha de manera efectiva están sobre la mesa. De hecho, Colombia es el cuarto país de la región que recibe una mayor cantidad de recursos para adaptarse al cambio climático, según lo dio a conocer un estudio realizado por la organización Ambiente y Sociedad.

De acuerdo con la entidad, en el año anterior Colombia realizó una inversión de 663 millones de dólares, obtenidos por la cooperación internacional, de los cuales un 48% correspondía a la hoja de ruta para la paz, un 30% para el desarrollo rural y un 15% para la sostenibilidad ambiental.

No obstante, este estudio también revela que, si bien la nación cuenta con un sistema de medición, reporte y verificación de financiamiento climático, las apuestas por supervisar el buen uso del capital aún son insuficientes.

A esto se suma el desafío de vincular a la academia, al sector empresarial y a la ciudadanía en los procesos de diseño y ejecución de los planes de gestión, tanto en los departamentos como en las grandes ciudades. Los pasos que demos hoy para avanzar en materia de infraestructura y zonificación, entre otros aspectos, serán cruciales para mejorar la respuesta efectiva del país frente a este tipo de fenómenos.

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El país y el mundo hoy se enfrentan a un camino que se podrá recorrer efectivamente con metas de largo plazo y ancladas en el conocimiento. No es un tema que retumba como una simple tendencia. No es una tarea que solo involucra al sector público. La adaptación al cambio climático es una realidad que nos compete a todos.

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