Por: Redacción Colombianos • Colombia.com

Nadín Ospina, el artista colombiano que convirtió en pop lo precolombino

Un maestro del arte contemporáneo nacido en Bogotá es famoso en el mundo por mezclar lo propio de la cultura popular con la cultura precolombina, esa que parece tan lejana y casi siempre rechazada.

Lo precolombino se mezcla con lo popular en la extensa y reconocida obra de Nadín Ospina. Foto: Twitter @mount_mamey
Lo precolombino se mezcla con lo popular en la extensa y reconocida obra de Nadín Ospina. Foto: Twitter @mount_mamey

Un maestro del arte contemporáneo nacido en Bogotá es famoso en el mundo por mezclar lo propio de la cultura popular con la cultura precolombina, esa que parece tan lejana y casi siempre rechazada.

Hubo una época en la que lo precolombino siempre fue visto con desdén porque a los colombianos jamás nos ha gustado aceptar nuestro ancestro indígena, y si no lo aceptamos, tampoco conocemos nada sobre ellos, es tan poco querido ese aspecto, que “indio” es un peyorativo, es un término que se usa para rebajar de condición a quien no hace parte de nuestros afectos.

Un artista bogotano con estudios en la Universidad Jorge Tadeo Lozano irrumpió hace tres décadas para tumbar del pedestal a todo aquello que parecía incólume, así es que el panorama cultural de Colombia lanzó gritos al cielo al ver que se había ultrajado lo más sagrado de nuestras raíces, se había equiparado la cultura popular con lo ancestral, lo proveniente de nuestros primeros pobladores en América, ¡Santo Dios!, todo un ultraje para aquellos a los que jamás les importó lo precolombino.

Nadín Ospina apareció para romper con lo convencional, él le puso orejas de Mickey Mouse a figuras con cuerpo precolombino, lo mismo hizo con la cabeza de Bart Simpson, íconos de la cultura popular, nacidos de los Estados Unidos para el mundo entero, y que aquí adoptamos como nuestros, porque conocemos más de las historias de Homero y su familia que de la historia de nuestras familias aborígenes.

Ospina ha obtenido distinciones en los Estados Unidos y Europa como la Beca Guggenheim en EE.UU. y ha realizado exposiciones individuales con mucho éxito en Alemania, Australia, Brasil, España, Holanda, Noruega, Dinamarca, Venezuela, México y Cuba, entre otros.

El trabajo de este artista, escultor y pintor bogotano puede explicarse desde la relación del arte precolombino y los íconos de la cultura popular y se revela una firme voluntad de romper con todo convencionalismo.

“Retomando el tema de lo precolombino que es el gran símbolo de nuestra pasada cultura, de una cultura perdida, que sigue siendo casi como una marca nacional, yo tomo eso y luego la parte de los medios de comunicación, de la cultura, casi como mostrando un autorretrato social, mostrando qué somos nosotros”.

Ospina fue galardonado con el premio del XXXIV Salón Nacional de Artistas Colombianos en 1992 y el primer premio del XVIII del Salón del Fuego de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño en 2004.
El reconocido escultor continúa sorprendiendo al mundo con obras en las que se mezclan el hocico de Goofy con el cuerpo del Chac Mool mesoamericano y las plumas chamánicas con la geometría de los bloques de Lego.

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