Colombia.com Bogotá Martes, 13 / May / 2014

Fruco le pone un toque de sabor a Cuadrado

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Marcela Bello, con su apoyo, impulsó  a Cuadrado a ser un jugador exitoso.

Generalmente por esta época del año se escuchan frases, muchas veces llamadas de “cajón”, como la que “Detrás de todo hombre exitoso, hay una gran mujer”  y aunque llegue a sonar repetitiva representa una verdad que merece ser contada. Posiblemente lo primero que se piense, es que se trate de su esposa, novia o la persona con quien convive.

Sin embargo, esta historia es diferente, pues detrás de la grandeza de muchos hombres, se encuentra el sentimiento, la pasión y el amor con la que fueron criados. A ellas se les debe, más allá de darnos la vida, de permitirnos disfrutar de las personas que queremos y de todo lo que conocemos, tenemos el privilegio de poder disfrutarlas a ellas, a nuestras mamás.

Y aunque por estos días se hable mucho de las madres, es un reconocimiento que no merece una fecha en el calendario, pues su día, debería ser para siempre. Con todo lo que se habla hoy de fútbol, las mamás de nuestros jugadores tienen algo que contar de quienes hoy brillan en equipos internacionales. La gran figura de la Fiorentina de Italia, Juan Guillermo cuadrado, tiene un ángel que lo acompaña, apoya y aconseja cuando más lo necesita.

Marcela Bello, la mamá de Juan Guillermo, oriunda de Necoclí, Antioquia, sabía que su hijo tenía un sueño desde muy niño: Ser un jugador profesional de lo que más ama, el fútbol. Sus gambetas en las canchas de tierra y cemento a medio pavimentar, daban signos de que algún día grandes escenarios en Italia como el Artemio Franchin, “su casa” de Florencia, el Olímpico de Roma y el Giuseppe Meazza de Milán, verían como las defensas contrarias quedaban desparpajas en el camino, cuando el colombiano se abría paso con su magia y su sabor.

Pero el camino no fue fácil y es allí donde Marcela fue fundamental en el rotundo éxito que hoy tiene Juan Guillermo. Pensaría alguien que se necesita estar muy loco para dejar ir a un hijo de la casa, con tan sólo 14 años por estar pendiente de un balón. Sin embargo, ese fue el primer bastión de apoyo y confianza que necesitó el volante colombiano para luchar por sus sueños.

Y aunque las cosas no fueron fáciles por el tiempo que estuvieron distanciados, y particularmente por la edad que en ese entonces tenía Juan Guillermo, siempre estuvo pendiente de él. Por eso una de las cosas que más extrañaba de su casa era la sazón de su mamá. El calentao paisa con salsa de tomate, la arepita de chocolo y un chocolate caliente, eran solo algunos de los platos que al recordarlos le producían nostalgia por estar lejos de su hogar.

Como buen colombiano, la comida para Juan Guillermo, no sólo sirve para su alimentación, pues el hecho que su madre viva con él en Italia y casi todos los días pruebe sus delicias culinarias,  hacen que ese mismo amor, sabor y alegría que su madre le pone a cada una de sus recetas, él las plasme en el terreno de juego, deleitando a todo el pueblo colombiano, haciéndonos sentir orgullosos de tener un embajador que deja muy en alto el nombre de nuestra bandera.

Sin lugar a dudas, una de las claves por la que Juan Guillermo está triunfando, con un nivel futbolístico estupendo, es precisamente porque a pesar de que esté a miles de kilómetros de nuestro país, su madre  está pendiente de él, escuchándolo cuando necesita un consejo y dándole toda la fuerza, alegría y sabor que necesita para seguir cosechando títulos.

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