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Ciudad de Medellín

Esta metrópoli paisa, extendida al norte de la Cordillera Central de Colombia, a 1.538 metros sobre el nivel del mar, fue bautizada así en honor de don Pedro Portocarrero y Luna, conde de Medellín. En 1675, fue fundada por Francisco Herrera Campuzano, dando cabida al poco tiempo después, a una intensa actividad industrial y comercial.

Ciudad de Medellín

Está conformada por nueve municipios más, el Area Metropolitana del Valle de Aburrá. Su temperatura ideal para el turista es de 24°C y tiene una población de 2.5 millones de habitantes, de los cuales 1.7 millones viven en Medellín.
Inicialmente, obtuvo el título de villa, luego, en 1813 fue declarada ciudad y finalmente, en 1816, fue proclamada como capital de Antioquia.

Bandera de Medellín
Su bandera lleva el color blanco como símbolo de pureza, integridad y obediencia, firmeza y elocuencia. En cuanto al verde, representa la esperanza, abundancia y la libertad .

Escudo de Medellín
La Señora de la Candelaria, el escudo de 7 armas el torreón de oro y el campo azul, son los elementos que conforman el escudo de Antioquia.

HIMNO ANTIOQUEÑO
El "Canto del Antioqueño" escrito y publicado por Epifanio Mejía en 1868, es el himno que los distingue. La musicalización corrió a cargo del maestro caucano Gonzalo Vidal y fue adoptado oficialmente por los habitantes de esta ciudad y del departamento en 1962. No hay antioqueño que

CORO
Oh libertad que perfumas
las montañas de mi tierra
deja que aspiren mis hijos
tus olorosas esencias

IX
Muchachos, les dijo a todos
los vecinos de las selvas,
la corneta esta sonando...
¡tiranos hay en la sierra!
XVIII
En la oración; las campanas
con golpe pausado suenan;
con el morral a la espalda
vamos subiendo la cuesta.
I
Amo el sol porque anda libre,
sobre la azulada esfera,
al huracán porque silba
con libertad en las selvas.
X
Mis compañeros alegres,
el hacha en el monte dejan
para empuñar en sus manos
la lanza que el sol platea.
XIX
Las brisas de las colinas
bajan cargadas de esencia,
la luna brilla redonda
y el camino amarillea.
II
El hacha que mis mayores
me dejaron por herencia,
la quiero porque a sus golpes
libres acentos resuenan.
XI
Con el morral a la espalda
cruzamos llanos y cuestas,
y atravesamos montañas
y anchos ríos y altas sierras.
XX
Ladran alegres los perros
detrás de las arboledas
el corazón oprimido
de gozo palpita y tiembla.
III
Forjen déspotas tiranos
largas y duras cadenas
para el esclavo que humilde
sus pies de rodillas besa.
XII
Y cuando el fin divisamos,
allá en la llanura intensa,
las toldas del enemigo
que entre humo y gente blanquean.
XXI
Caminamos...Caminamos...
y blanquean... y blnquean...
y se abren con ruido
de las cabañas las puertas.
IV
Yo que nací altivo y libre
sobre una sierra antioqueña,
llevo el hierro entre las manos
porque en el cuello me pesa.
XIII
Volamos como huracanes
regados sobre la tierra,
¡ay del que espere empuje de
nuestras lanzas revueltas!
XXII
Lágrimas, gritos, suspiros,
besos y sonrisas tiernas,
entre apretados abrazos
y entre emociones revientan.
V
Nací sobre una montaña,
mi dulce madre me cuenta
que el sol alumbró mi cuna
sobre una pelada sierra.
XIV
Perdonamos al rendido
porque también hay nobleza
y en los bravos corazones
que nutren las viejas selvas.
XXIII
¡Oh libertad que perfumas
las montañas de mi tierra,
deja que aspiren mis hijos
tus olorosas esencias!
VI
Nací libre como el viento
de las selvas antioqueñas,
como el Cóndor de los Andes
que de monte en monte vuela.
XV
Cuando volvemos triunfantes
las niñas de las aldeas
rinden coronas de flores
a nuestras frentes serenas.
VII
Pichón de águila que nace
sobre el pico de una peña,
siempre le gusta las cumbres
donde los vientos refrescan.
XVI
A la luz de alegre tarde
pálida, bronceada, subo a las
de la montaña en la cima
nuestras cabañas blanquean.
VIII
Cuando desciendo hasta el valle
y oigo tocar la corneta,
subo a las altas montañas
a dar el grito de alerta.
XVII
Bajamos cantando al valle
porque el corazón se alegra;
porque siempre arranca gritos
la vista de nuestra tierra.