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Por: Johanna Guevara
Septiembre 18/2002
 
El café en la economía colombiana
Foto Federacafé

"El café más que un producto agrícola es ante todo un tejido social, cultural, institucional y político que ha servido de base para la estabilidad democrática y la integridad nacional. Esta actividad representa el corazón de la sociedad rural colombiana ofreciendo una oportunidad de trabajo, de ingreso y de subsistencia". Sin duda, estas palabras extractadas del Informe Final de la Comisión de Ajuste de la Institucional Cafetera son las que mejor resumen la importancia del café para la economía del país.

Y no es para menos, pues la historia del café está ligada al progreso de sectores como el comercio, la industria y el transporte, por lo que ha sido señalado a su vez, como un motor del desarrollo.

Seguramente, por esta razón fue que la Comisión decidió bautizar al grano como un capital social estratégico. El papel de la Comisión, precisamente es fundamental teniendo en cuenta, las precisiones que sobre el tema brinda a través de este documento y por ser la junta que elaboró un diagnóstico sobre la situación por la que atraviesa el sector.

¿Pero cómo se llegó a este proceso? Las primeras semillas de café se dieron en la Nueva Granada (antiguo nombre con el que era conocida Colombia en la época de la independencia) en 1723. No obstante, fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando el café, se consolidó como un generador de empleo y divisas.

De esta forma, el café poco a poco fue adquiriendo un papel protagónico e incluso un mejor desempeño que si se le compara con el tabaco, para el país que al compararlo con el tabaco, la quina, y aún el oro.

Esto se notó igualmente, en un aumento en la participación total de las exportaciones, las cuales para el período de 1865-1869 pasaron del 9% a un 55% en 1895, según datos de "El Café en la Encrucijada. Evolución y perspectivas" de Eduardo Pizano editado por Alfa Omega y la Revista Cambio.

"En síntesis se puede afirmar sin lugar a exageraciones que el sector cafetero ha sido vital para el empleo, el crecimiento económico, el desarrollo industrial, las finanzas públicas y la distribución del ingreso. La expansión del sector impulsó el crecimiento del sector financiero y de los transportes y se constituyó en una fuerza poderosa de desarrollo regional", comenta el texto.

Foto Federacafé

Incluso sería tal el aporte que como lo afirmó en una ocasión el ex ministro de Hacienda, Juan Manuel Santos el café en los últimos cincuenta años le entregó a las arcas del Estado más de 11 mil millones de dólares.

Santos destacó a su vez, como se comprometieron los caficultores con velar por la inversión social y pública en sus zonas de cultivo, encargándose durante varios años de asumir los costos por obras de infraestructura como carreteras, vivienda y acueductos, entre otros.

Una caficultura heterogénea
Ahora si se profundiza en las características de la caficultura colombiana, habría que precisar en su tejido y su heterogeneidad.

En el primer punto, se evidencia un gran sentido del trabajo colectivo, el apego a la tierra transmitido por generaciones y un arraigado sentido de organización social, entre otros.

En cuanto al segundo, conviene aclarar lo heterogéneo de esta industria. Así, mientras de las 566.000 familias productoras, un 95% tienen propiedades cuyo tamaño promedio es inferior a 9 hectáreas. De este número, 364 mil son cultivadores que poseen fincas con un tamaño promedio de tres hectáreas y con sembrados de café inferiores a una hectárea; eso por citar sólo uno de los casos.

También está el hecho de que un 64% de los caficultores son minifundistas, otro 31% corresponden a lo que se denomina economía cafetera campesina y un 5%, a los cafeteros empresariales.

Respecto al mapa cafetero, este se distribuye en cuatro regiones. La región Norte, que incluye los departamentos de César, Guajira y Magdalena y la región oriental abarca a Norte de Santander, Santander, Boyacá y Cundinamarca.

En la región centro occidente se encuentran Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindío, Tolima y Valle y finalmente, la región sur la integran Huila, Cauca y Nariño.

De todas ellas, sin embargo es en la región centro occidente donde se da la mayor concentración del empleo cafetero.

En este aspecto, nuevamente las palabras de Santos nos ilustran al respecto al tiempo, que ofrecen una perspectiva más global cuando admite "desde una óptica estrictamente económica el café representa más de un tercio del empleo rural y una quinta parte del producto agrícola".

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Tabla Federacafé

"La mitad de los municipios del país dependen de la caficultura y medio millón de familias de esa actividad. La economía cafetera en su conjunto aporta directamente e indirectamente el 25 % de la demanda interna", expresó en otra ocasión.

Todas estas apreciaciones son las que llevan afirmar en definitiva que si el café y quienes se dedican a esta actividad atraviesan dificultades, es lastimado el mismo corazón de Colombia. Por eso, ahora es el momento de "echarle una mano" a esta industria que siempre será parte vital para la identidad del país.

Decir que el café ha sido un motor del desarrollo, no es una exageración, pues el progreso en esta industria actuó como un propulsor de sectores como el bancario, el comercio, la industria y el transporte, de manera que la misma historia de uno de nuestros productos más reconocidos en el exterior esta ligada a todo ello.