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Chiva decorativa

El paisa y sus costumbres
Los antioqueños, desde el siglo pasado, han sido definidos particularmente como trabajadores, sometidos a una ética de consumo austero, igualitarios, llenos de inventiva. Abiertos, francos y auténticos. Siempre se ha dicho que un antioqueño "no se vara", y uno va a ver y es cierto.

Son unos regionalistas orgullosos y no les molesta que los critiquen por eso y se nota desde el trato que le dan a la gente. Siempre están orgullosos de lo suyo y seguros de lo que son; se preocupan por trabajar todos los días por Colombia, y demuestran con sus acciones que aman su país y su región por encima de todo.

Desde el gobernante hasta el simple ciudadano el antioqueño se ufana de su acento montañero y hasta hace alarde de su consumo de fritangas y de su preferencia por el aguardiente a un whisky.

Carriel antioqueño

Costumbres
Trabajar en lo que sea, fumar tabaco o pielroja, tomar aguardiente, montar en mula, jugar dados, hacer negocios, crear empresas, admirar mujeres, reír sin pena, comer frijoles con arepa y aguapanelita, ser andariego, festivo, amistoso y ser "un bacan" son algunas de las costumbres paisas más relevantes a través de su historia y de su fama nacional y fuera de las fronteras.

Bandeja paisa

Tradicionalmente el hombre paisa ha recibido el nombre de "arriero", que vestido de alpargatas, carriel de nutria, ruana montañera, sombrero blanco Aguadeño, poncho blanco a rayas, camisa gris, caqui o blanca, pantalón del mismo color cojido con correa o cabuya, carriel Jericoano piel de nutria, machete en cubierta con ramales, zapatos o cotizas.

El antioqueño o paisa es un personaje muy religioso que respeta sus costumbres y que es apegado a su núcleo familiar. Su periódico "El Colombiano" se ha convertido en sinónimo de Medellín; Envigado es famoso por ser un lugar para beber, comer morcilla y parrandear; y cuenta todavía con pequeñas tiendas de barrio, graneros y boticas que niegan a morir.