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· Caso
Chileno
La puesta en práctica de proyectos de agroturismo
requiere solucionar problemas de base, tanto ambientales
como culturales, resultantes de una mayor interacción
entre las personas y su entorno.
Como una de las opciones
de desarrollo en sectores rurales, el impulso al turismo
rural y agroturismo es orientado inicialmente a segmentos
poblacionales del mercado interno y eventualmente, a
extranjeros de paso en Chile que se interesan particularmente
por la cultura rural.
Entre las múltiples
actividades relacionadas con el
turismo están las producciones de artesanías
de tradición local, la producción de conservas
artesanales de productos hortofrutícolas y de
repostería, la producción de vinos y licores
propios de cada lugar y región y, en general,
la posibilidad de apertura del mundo rural para ser
conocido en todas sus expresiones, en todo su quehacer.
Estudios del Departamento
de Desarrollo Rural de la Facultad de Ciencias Agrarias
y Forestales de la Universidad de Chile, demuestran
la importancia económica, social y cultural que
tienen actividades alternativas a las agrícolas,
como son las realizadas por artesanos rurales, las que
contribuyen, en promedio, con un 20% al ingreso familiar.
Se piensa que los núcleos de artesanos dispersos
en localidades rurales (identificados y clasificados),
deberían incorporarse en forma estratégica
en la gestión del agroturismo y desarrollo rural.
Se deben considerar
en forma interrelacionada tanto a los habitantes rurales
beneficiarios, a los agentes de desarrollo, a los segmentos
de turistas, como las localidades rurales con potencial
turístico.
Las acciones tendientes
a desarrollar el agroturismo deben comprometer a estudiosos
en materia de desarrollo rural y turismo que, en forma
coordinada, actúen con respeto por aspectos de
identidad local y de las relaciones ecológicas,
implícitas en los procesos de producción
y oferta de bienes y servicios relacionados con el agroturismo.
Dentro del conjunto
de inversiones que requiere el impulso de actividades
agroturísticas, se estima de urgencia lo relacionado
con infraestructura de servicios como agua potable,
sanitarios, alimentación y en etapas posteriores,
por su mayor costo, alojamiento.
Paralelamente, a la
inversión en infraestructura, se requiere poner
en marcha un programa de educación para el desarrollo
y capacitación laboral del recurso humano que
participará en las microempresas a las que dé
lugar el fomento del agroturismo.
Se detecta una necesidad
de describir en sus aspectos cualitativos y cuantificar
la oferta de productos hortofrutícolas, como
también aquellos más elaborados de conservería
artesanal y repostería, de los cuales no existe
suficiente información; al mismo tiempo, deberán
realizarse estudios de mercado para estos productos.
Se plantea una participación amplia de la comunidad,
tanto en la definición inicial de las necesidades
como también en las actividades de agroturismo
programadas. Por este motivo, adquieren importancia
fundamental los procesos interactivos de comunicación
con habitantes rurales.
Por último, la
definición de zonas turísticas en las
que se considera la participación de varias comunas.
Lo anterior resultaría ventajoso desde el punto
de vista de asignación de recursos locales, asignación
de presupuesto y créditos, capacitación
para quienes se incorporen al programa y asesoría
técnica profesional necesaria en cada caso.
Tomado de: www.uchile.cl/publicaciones.
del estudio "Agroturismo, aspectos socioeconómicos
y de identidad local"
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