De la guayaba al bijao: el curioso plan turístico en Santander para empacar su propio bocadillo veleño
Santander cuenta con la ruta del bocadillo, una experiencia donde los turistas aprenden a envolver sus propios bocadillos.
Santander cuenta con la ruta del bocadillo, una experiencia donde los turistas aprenden a envolver sus propios bocadillos.
El bocadillo es uno de los postres más tradicionales de Colombia, pues se encuentra en los diferentes pueblos del país, donde su preparación puede variar según la región donde se encuentren. Por su parte, en Santander resalta el bocadillo veleño, tipico del municipio de Vélez.
Este dulce de guayaba es muy tradicional en los pueblos de Santander, pero aún más en Vélez, pues allí es donde se produce en mayor cantidad este postre, desde las diferentes fábricas artesanales que elaboran cientos de cubos de bocadillo veñelo para el deleite de los locales y visitantes turísticos.
Ruta del bocadillo veleño
Este bocadillo veleño como se le conoce, solo se puede producir con guayaba regional blanca y roja en la provincia de Vélez y Ricaurte, en municipios como Barbosa, Guavatá, Puente Nacional y Moniquirá. Con el fin de dar a conocer el proceso de producción de este producto, es posible agendar un recorrido con la Ruta del Bocadillo donde se hace una visita guiada a las diferentes fábricas para conocer el detalle de la producción y el trabajo que se lleva a cabo para realizar este dulce típico de Colombia.
Este dulce es tan importante para el departamento y para Colombia, que para el año 2017 recibió la Denominación de Origen Colombiano por la Superintendencia de Industria y Comercio, donde lograron obtener el sello de calidad y autenticidad. Un dato importante es que solo 12 productos del país han logrado obtener este sello.
Este tipo de reconocimientos hacen que la preparación de un dulce tan típico mantenga su legado y la tradición de preparación que se viene dando desde hace tantas generaciones atrás. Quienes realicen la Ruta del bocadillo por Santander compartirán junto a un experto en la elaboración del bocadillo para determinar si la preparación está en su punto ideal.
Otro paso que se visualiza en la ruta es el momento en que se extiende la mezcla en los moldes de madera para luego dejarse reposar en un cuarto oscuro durante 12 horas aproximadamente. Allí se enfrían y quedan con la textura suave que los suele representar. Luego se cortarán y estarán listos para empacar.
El empaque del bocadillo veleño es tan autóctono que se reconoce de lejos. Con las hojas de bijao, los bocadillos se envuelven de manera manual para no perder esa tradición artesanal, donde se dobla la hoja en ocho pliegues exactos para almacenar el bocadillo.
Durante la Ruta del Bocadillo, los visitantes tendrán la oportunidad de envolver su propia caja de bocadillos y llevarse toda la experiencia gastronómica y tradicional de Santander.