Leche condensada casera: pasos para preparar esta receta equilibrando los sabores del dulce
La leche condensada se puede preparar en casa para nivelar los sabores a tu gusto y evitar ingredientes ultraprocesados para tus postres.
La leche condensada se puede preparar en casa para nivelar los sabores a tu gusto y evitar ingredientes ultraprocesados para tus postres.
A la hora de preparar postres en casa, muchos de ellos llevan leche condensada como parte de los endulzante, especialmente para postres como los mousse, gelatinas, entre otros; sin embargo, a la hora de no tener muchos se saltan este paso, pero la leche condensada también se podrá hacer en casa.
Leche condensada casera
Para aquellas personas que buscan preparar una receta de la manera más natural, ahora también podrán preparar su propia leche condensada, este dulce de leche cremoso que acompaña adecuadamente una variedad de postres.
La idea de preparar la leche condensada casera es evitar cualquier ingrediente industrial y aprovechar la preparación casera que permite equilibrar cada sabor y así tener mayor control del dulce que se consume en un postre. Esta es una preparación sencilla y fácil, apta que todos la hagan desde casa.
La clave está en los tiempos de cocción y en controlar la temperatura una vez se haya preparado, esto permite que se mantenga su cremosidad y sabor. Es importante que durante la cocción se llegue al aspecto, color y constancia ideal; no obstante, una vez se retire del fuego la preparación se verá más líquida, pero al enfriarse en el refrigerador alcanzará la textura definitiva.
¿Cómo preparar la receta de leche condensada casera?
Esta receta se prepara muy rápido, en total será solo 15 minutos para que este ingrediente no falte en tus preparaciones. A la mano deberás tener 200 ml de leche, 200 g de azúcar blanca, 25 g de manteca, sal y media cucharada de esencia de vainilla, aunque es opcional; estas cantidades alcanzarán para 6 porciones o 2 cucharadas por porción.
Ahora, para preparar esta receta se debe empezar añadiendo la leche entera en un recipiente para llevar a fuego. Revuelve constantemente durante 10 minutos evitando que herva muy fuerte, pero dejando que esta vaya espesando.
Una vez esté caliente puedes ir añadiendo la manteca y una pizca de sal. Mezcla hasta integrar cada uno de los ingredientes. Allí también podrás añadir la esencia de vainilla en el caso de desearlo.
Una vez mezcles los ingredientes, apaga el fuego y deja enfriar, es en este momento donde la preparación empezará a espesarse y tomar la textura de la leche condensada.
Una vez fría guarda en un franco con tapa y podrás dejarla en refrigeración para que se mantenga debidamente.
Esta preparación deberá consumirse en un tiempo máximo de siete días y, si se congela, podrá durar hasta dos meses.