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MENÚ
RIOSUCEÑO
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con limón fría
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de la región
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de Naranja
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de Cambrái
- Hojaldras
de Bonafont
Pequeña
historia de la Cena Riosuceña
Para
el riosuceño, una "cena de Gallina"
bien preparada, con ingredientes de buena calidad
y toda la región y "la mano"
del caso, es el plato más exquisito de
todos. Sus orígenes locales se pierden
probablemente en la Colonia, en los pueblos matrices
de Quiebralomo y la Montaña surgidos en
el siglo XVI. La relativa simpleza de sus ingredientes
se ve equilibrada con la minuciosidad de su adobo.
En
los hogares riosuceños era plato reservado
para las grandes ocasiones, como la Navidad, los
matrimonios, los cumpleaños, y el Carnaval,
aunque en este último solo se acostumbraba
para agasajar invitados especiales que de otra
parte llegaran.
Sin
embargo, en los sectores públicos por excelencia
pecaminosos, existían los "cenaderos"
en donde con más frecuencia, y de todas
maneras los fines de semana, se podía "cenar",
aunque nunca antes de las doce de la noche.
La
más deliciosa gallina la preparaba Temilda
García, en la primera mitad del siglo XX.
Aquella
gastronomía formulaba parte de la bohemia
riosuceña, y para los maridos alegrones,
un manera de segura de aplacar las iras de las
esposas cuando después de media noche volvían
ellos a casa, era llevarle de regalo una de aquellas
cenas. Y en aquellos mismos sectores durante el
Carnaval, la temporada de riñas y desafíos
de gallos creaba la más propicia ocasión
para una excepcional temporada de cenas.
Hoy
en los cenaderos de Riosucio, las cenas solo pueden
obtenerse por "trato", o sea por compromiso
permanente, o por encargo previo, entre 6 y 7
de la noche todos los días. En ellos subsiste
el sabor riosuceño de la tradición.
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