Folclore,
música, fandango, tamboras, diablos bailarines y un sinnúmero
de grupos de danza que cada junio están presentes con
su toque y movimientos propios, conforman hoy en día
el “Festival Nacional del Porro Pelayero”, que se realiza en
el departamento de Córdoba a finales del mes de junio
y principios de julio.
El Festival
del Porro, es un evento que recoge todo el peso de la tradición
musical de las poblaciones de Sucre y Córdoba, las tierras
míticas del Sinú. Se inició en el año
1977 con el nombre del “Festival del Porro Pelayero” para celebrar
el bicentenario de la fundación del Municipio. Desde
ese entonces cada año la población de San Pelayo
ha sido el lugar de encuentros de cientos de bandas de la región,
manteniendo la tradición y cultura característica
de la región.
En las
calles del pueblo se realiza el desfile de las aguadoras donde
además participan carrozas con diferentes alegorías
relacionadas con las tradiciones locales. El “Festival Nacional
del Porro Pelayero” inicia con una alborada en la que las
bandas participantes interpretan al unísono el porro
“María Varilla”, composición del Maestro Alejandro
Ramírez Ayazo, que es considerado el himno del festival,
en honor a la legendaria bailadora de fandango. En el tercer
día del Festival, todas las bandas se dirigen al cementerio
donde colocan hermosas coronas de flores a los músicos
desaparecidos, muchas de ellas en forma de instrumento. También
interpretan porros en su homenaje.
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San
Pelayo – Córdoba
La
“capital” folclórica de Córdoba, San Pelayo,
fue fundada por Juan de Torrezar Díaz Pimienta en 1740.
Treinta y cuatro años más tarde, más
exactamente el 6 de marzo de 1774, otro español, Antonio
de La Torre y Miranda, en su quinta salida, la traslada de
su lugar de origen hasta el sitio donde se encuentra hoy,
la reorganiza y le cambia el nombre de Cacaotal que le habían
dado sus primeros moradores quienes se cree venían
procedentes de San Antero, Lorica, Chimá y otros sitios
de la región, por el de San Pelayo en honor al niño
mártir de la región.
El poblado
fue elevado a la categoría de municipio en 1931, y
perteneció durante muchos años al departamento
de Bolívar. Cuando Córdoba fue creado, entró
a formar parte como uno de sus municipios fundadores.
A poco
menos de dos kilómetros de la ribera del Sinú,
las 83 mil hectáreas de su superficie, en que predomina
la llanura, están alimentadas por las aguas del Sinú.
La base
de la economía de San Pelayo es la agricultura y la
ganadería, los principales cultivos son el algodón,
sorgo, maíz, arroz, plátano, yuca y ñame.
Las tierras en su gran mayoría están dedicadas
a la ganadería extensiva y la otra parte a la agricultura
tecnificada.
Ritmos
típicos del “Festival del Porro de San Pelayo”
Cuando
en la costa atlántica la alegría de los primeros
pobladores se hizo fiesta, no había con qué
amenizarlas. Eran los días en que empezaban a confundirse
las expresiones culturales de los esclavos traídos
del Africa, de los europeos llegados a América y de
los nativos de estas tierras. Carecían de instrumentos
para producir música pero debían ahuyentar la
fatiga, las penalidades y el terror de la muerte. Entonces
hicieron flautas y gaitas con las cañas que crecen
en los pantanos, tambores con troncos de árboles y
cueros de animales, y les sacaron música a los primitivos
instrumentos con las remembranzas de estos primigenios grupos
de habitantes.
Aquí
se halla el origen de ritmos como la cumbia, la gaita, la
puya, el mapalé, el fandango y el porro, entre otros.
Sobre la influencia cultural predominante en la configuración
del porro existe desacuerdo, ya que en este caso, como en
la mayoría de investigaciones acerca de orígenes
folclóricos y culturales, se debe acudir al terreno
incierto de la tradición oral, ante la ausencia de
otro tipo de memoria antigua.
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Porro:
Éste
ritmo se origina a partir de los ritmos más antiguos
o primitivos, según los golpes que se dan, se escucha
un porro Pelayero o un porro Sabanero. Su origen popular es
indudable, los albores de este ritmo se confunden con las
fiestas que las gentes del pueblo organizaban al aire libre.
Eran diversiones campesinas que reunían a los moradores
de las inmediaciones para bailar durante varias noches y días
consecutivos. Representaban un gran acontecimiento en aquella
región. Las fiestas, además de brindar esparcimiento
en medio de duros trabajos y precarias condiciones de vida,
proporcionaban a los campesinos y esclavos un medio para vivir
algo propio, algo surgido de sí mismos, y regocijarse
en ello sin medida.
El Porro
Pelayero, se diferencia de los otros por la manera particular
de accionar la porra. Nace del porro pero con una estructura
diferente. Este ritmo es instrumental por lo tanto no incluye
letra.
Entre
los porros pelayeros que existen se encuentran: “María
Varilla”, “el Binde”, “Compae Gollo” y Soy “Pelayero”.
Otro tipo
de Porro, es el Tapao o Sabanero. Este se caracteriza por
ser urbano, de arreglos fijos y determinantes y admite el
baile de parejas cojidas, éste puede ser cantado. Entre
los porros tapaos más conocidos están: “A orillas
del Sinú”, “La Perra Negra”, “El Porro” y “Mi Pueblo”.
Fuente:
www.fundacionbat.com.co
www.unicordoba.edu.co
www.cvs.gov.co
www.banrep.gov.co
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