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JULIO
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del Festival

La Pelayera:
Bandas folklóricas
del Caribe

San Pelayo:
Córdoba
Homenaje a Ramón Benitez El maestro

Historia

l "porro" es un ritmo musical folklórico que nació a comienzos del siglo pasado en las sabanas de Córdoba y Sucre y a las orillas del Sinú y del San Jorge. Sus más tradicionales intérpretes son las bandas Pelayeras, que llevan su nombre por San Pelayo, una cálida y pequeña población ubicada a menos de media hora de Montería, la capital departamental y en la que, dicen, se consolidó ese aire que lleva raíces africanas y europeas.

El porro invita a contonear las caderas en una fiesta que se extiende hasta el amanecer en torno a la banda y a la luz de las velas. Este año el Festival Nacional del Porro llega a su versión número 29 y se celebra durante el puente festivo comprendido entre el 1 y el 4 de julio. El festival se cumple desde 1977, año en el que los soñadores de la región quisieron inmortalizar estos cantos de vaqueros y campesinos en una fiesta que hiciera honor a la cultura sinuana.

Uno de estos campesinos es Alcides Suárez. En la tarde deja a un lado el azadón y toma el bombardino. Tiene 70 años y desde hace 30 toca este instrumento de viento. Aunque sus vecinos aseguran en broma que Alcides ya no sopla, este veterano no abandona su "pito". En la tarde Alcides se reúne con otros agricultores que conforman una de las bandas musicales de su pueblo.

Aún faltan ensayos para estar listos y participar en el Festival, uno de los eventos folklóricos y musicales más importantes del país. Su banda se enfrentará en un concurso a otras tres decenas, cada una con cerca de 17 integrantes, que participan en varias categorías: mayores, juveniles, profesionales, aficionados o "especiales", es decir, de otras regiones del país que no son "expertas" en la música costeña. Los mejores son premiados con dinero, pero sobre todo, con el reconocimiento de unos miles de asistentes al festival que gozan noche tras noche con sus ejecuciones.

Así mismo, el festival reúne grupos de danzas, cantadores "decimeros" (por sus rimas de diez frases), entre otros. Alrededor del Porro gozan por igual ministros, congresistas, alcaldes, campesinos, indígenas, y seguidores de un arraigado aire musical.

El Festival se inicia con una alborada, en la cual participan todas las bandas concursantes que al unísono (más de 200 músicos tocan al mismo tiempo) ofrecen un concierto con los porros tradicionales. Por las noches se celebran los "fandangos", en los que las parejas bailan hasta el amanecer. El espíritu costeño gira sin cesar en sentido contrario a las manecillas del reloj y en torno a la banda con las espermas alzadas en su mano derecha.

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