Santiago Cárdenas

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Santiago Cárdenas

   

Pintor y dibujante nacido en Bogotá, en 1937. Santiago Cárdenas Arroyo estudió en la Rhode Island School of Design, en Providence, y obtuvo el Master en Bellas Artes en la Universidad de Yale, en New Haven (Connecticut).

Regresó a Colombia en 1966 y se vinculó como profesor a las Universidades de los Andes y Nacional. En 1976 ganó el primer premio en Pintura del XXVI Salón Nacional de Artes Visuales, con el óleo La corbata. Cárdenas ha pintado y dibujado muchas cosas que corresponden al mundo actual y que han sido tratadas de muchas maneras por los más variados contemporáneos.

De sus años de formación son algunos paisajes, desnudos femeninos e interiores. Luego vienen las bañistas y las mujeres en automóvil. Aquí su pintura no estaba lejos de la valla publicitaria. En este momento, segunda parte de los sesenta, se acentúa el interés por los objetos: ganchos de ropa, corbatas, mesas de plancha o de comedor se vuelven protagonistas y el artista los pinta y los recorta según su forma (shaped canvas). Las figuras humanas desaparecen del todo.

Sin embargo, poco a poco reaparece el espacio: la pared, la puerta, el piso mantienen el predominio de la representación, pero la composición de los elementos relacionados con la arquitectura preside el cuadro y la pintura llega a verse como una abstracción. En seguida, se establece un equilibrio entre el objeto y el espacio. Generalmente un rincón o una pared sirven de fondo a la cosa pintada. Con algo más: las sombras se hacen importantes. El objeto -paraguas, sacos, chalecos- y sus sombras aparecen nítidos a partir de 1970.

Pronto el artista se vuelve un pintor  cuya técnica la crítica empezó a describir como aquella que se enfoca en que un cuadro,en su conjunto o en algún detalle, esté pintado con la intención de producir un efecto de realidad exacta que engañe al espectador. Las cosas se ven tan reales que la gente se equivoca y trata de asirlas. Cárdenas pinta entonces persianas, cajas de cartón cerradas y aplanadas, telas y tableros, muchos tableros.

A base de trabajo preciosista, Cárdenas desarrolla una obra del más espléndido refinamiento visual. A diferencia de los tableros reales, sus lienzos pintados al óleo no son superficies apagadas, sino que tienen una atmósfera particular, en la que todo tiene importancia, por la presencia de una luz rasante que realza cada centímetro, cada mancha y cada toque gráfico del tablero pintado.

Desde mediados de los ochenta, su producción empieza a cambiar. Sobre los tableros aparecen figuras femeninas dibujadas como si alguien hubiera hecho al azar los bosquejos de unos desnudos. De este momento son una serie de dibujos matissianos tan sueltos y ondulados, como rápidos y abstraídos. Poco después, Cárdenas presenta un conjunto de cuadros bastante alejado de sus trabajos de los años precedentes, en el que el común denominador es una revisión de algunas de las tendencias más características de la pintura modernista, en especial del cubismo y del expresionismo.

Más recientemente combina superficies que recuerdan las de sus tableros, con máculas y grafismos, y con objetos muy realistas, entre los que abundan los vasos con flores. Su excelente producción llega impecable hasta hoy.